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Alcohol a 30.000 metros de altura. Los vuelos etílicos

Desgraciadamente cada vez es más frecuente encontrar noticias sobre pasajeros famosos y no tan famosos en estado de ebriedad que provocan, peleas, conflictos y diversos altercados durante el vuelo. Debido a esto algunas compañías aéreas han empezado a tomar medidas para evitarlo como registros previos del equipaje de mano antes del embarque.

Existen vuelos cuya denominación más apropiada sería la de “etílicos”. Suelen ser low cost o charter, tener como destino lugares turísticos de la costa o de las islas y suelen provenir de países del norte de Europa, sobre todo del Reino Unido e Irlanda.

Como es sabido, el alcohol afecta al organismo de manera diferente durante el vuelo (el efecto de una copa de alcohol en vuelo, equivaldría al de tres copas en tierra). Esto es debido a las condiciones atmosféricas especiales que tienen lugar a bordo de un avión. Los cambios de presión del aire, cansancio del vuelo y, especialmente, la deshidratación (al haber menos agua y oxígeno en la sangre la concentración de alcohol es más alta, conduciendo a una rápida intoxicación)

Las compañías aéreas y las autoridades aeroportuarias tienen una normativa clara que restringe la cantidad de alcohol que puede llevarse en el equipaje de mano.

Las tripulaciones:

  • Los propios tripulantes tienen prohibido consumir alcohol las 8 horas precedentes al vuelo o inicio de guardia, aunque se recomienda que dicho periodo se extienda a 24 horas.
  • No está permitido el consumo de alcohol durante el vuelo o de guardia.
  • Para no producir una mala impresión en el pasaje, no se sirven bebidas alcohólicas en la cabina de mando, aunque vayan destinadas a personas ajenas a la tripulación que pudiesen encontrarse en la cabina.
  • La continua exposición de la tripulación a las condiciones de la altitud, hace que sus efectos permanezcan más tiempo en el organismo, con lo que deben prestar especial atención a los síntomas.

  • El pasaje:

  • No se suele permitir que éstos se sirvan de botellas propias.
  • Dependiendo del grado de intoxicación, es posible que alguna de sus actuaciones haga peligrar la seguridad. Además la “borrachera en vuelo” puede ser una de las causas del “Síndrome de la clase turista” o Trombosis venosa profunda.

  • ¿Qué hacer ante un pasajero ebrio?

    Las tripulaciones de los aviones deberían estar entrenadas para vigilar de manera estrecha todo lo relacionado con el alcohol antes y durante el vuelo.

    Durante el embarque del pasaje en el avión, la tripulación debe observar si algún pasajero tiene síntomas de haber ingerido alcohol. Si es así, hay que comunicarlo inmediatamente al comandante, para tomar las medidas necesarias al respecto que pueden suponer, incluso, la negación de embarque.

    Durante el vuelo, es importante diferenciar el estado de embriaguez en tres niveles distintos, con medidas diferentes por parte de la tripulación hacia el pasajero:

  • Primer nivel: (“con una copa de más”). El pasajero está eufórico, alegre, sonrojado, huele a alcohol, tiene los ojos brillantes, un poco de inestabilidad … Lo único que podemos hacer es no darle más alcohol.
  • Segundo nivel: (“borrachera moderada”). La persona tiene problemas de equilibrio, se vuelve irritable, agresivo, grosero, suele bajar el control de esfínteres, tiene sed, puede tener náuseas y vómitos. En este caso, no darle alcohol, no darle de comer (vomitaría), y darle un estimulante, como café concentrado con mucho azúcar o refresco de cola. No darle un tranquilizante bajo ningún concepto, ya que podría llegar al coma debido al efecto depresivo del alcohol. Una medida bastante efectiva es provocarle el vómito, pero nunca si está inconsciente. Sentarle, que respire bien y vigilarle. No deben emplearse duchas de agua fría ya que podrían provocarle un shock. Una vez ha vomitado, se le ofrece una bebida estimulante con azúcar y, cuando lo desee, puede comer.
  • Tercer nivel: (“borrachera severa”). No se tiene en pie, delira, tiene la piel blanca y fría (empieza el efecto depresivo). Respira cada vez más despacio y está entrando en coma. Puede producirse un paro respiratorio, convulsiones y muerte. Se le debe poner tumbado boca arriba, piernas levantadas y se le tapa con una manta. Cabeza ladeada, con control del pulso carotídeo y, si se produjera la parada respiratoria, iniciar la reanimación.


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