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Virus Toscana

Agente infeccioso: El virus Toscana (TOSV) es un arbovirus (virus transmitido por artrópodos) que pertenece al género Phlebovirus de la familia Bunyaviridae. Este virus se aisló por primera vez en el año 1971 en Italia en dos especies diferentes de flebotominos, Phlebotomus perniciosus y P. perfiliewi.

Más de una década después se notificaron los primeros casos de infección por TOSV en viajeros al regreso de Italia. En España, el virus se aisló por primera vez en 1988 en pacientes con meningitis linfocitaria. Este virus puede producir afectación neurológica y se considera actualmente un virus emergente.

Epidemiología:

El TOSV se ha aislado en P. perniciosus y P. perfiliewi y la distribución principal del virus corresponde son las zonas donde habitan estos vectores. La circulación del virus suele aumentar en los meses estivales cuando las poblaciones de flebotominos están más activas. En principio estos vectores actúan como principal reservorio del virus, siendo posible la transmisión por vía vertical/sexual en los flebotominos, y los vertebrados no son reservorios importantes del virus, aunque los expertos indican que se precisan más estudios para confirmar estas hipótesis.

Aunque los primeros casos de TOSV se detectaron en Italia, en los últimos años se ha demostrado que la distribución geográfica del virus es más amplia, y se ha detectado en la mayoría de países mediterráneos de Europa occidental (Portugal, España, Francia, Grecia y Croacia), además de en Chipre y Turquía. En estos países es de los virus más prevalentes, junto con los enterovirus y los herpesvirus, en los casos de meningitis que ocurren durante los meses de verano. Concretamente en España hay regiones como la provincia de Granada donde la seroprevalencia en la población alcanza el 25%, y el TOSV es de las causas más frecuentes de meningitis vírica en los meses cálidos, en personas que proceden del ámbito rural. Los datos epidemiológicos para países del norte de África y otros países del Mediterráneo son escasos.

Clínica:

El periodo de incubación del virus suele ser corto (3 a 7 días habitualmente, hasta un máximo de 14 días). Algunas infecciones pueden cursar de forma asintomática o escasamente sintomática. Las altas tasas de seroprevalencia en algunas áreas y el bajo número de infecciones sintomáticas descritas sugieren que en la mayoría de los casos las infecciones son subclínicas y sólo en algunos casos producen cuadros neurológicos, principalmente de meningitis aséptica y ocasionalmente de meningoencefalitis/encefalitis.

Los síntomas más frecuentes son la cefalea, la fiebre, las nauseas/vómitos y las mialgias (dolores musculares). En la exploración se puede objetivar rigidez de nuca, alteración del nivel de conciencia, y con menor frecuencia temblores, paresias, y nistagmo. Los síntomas suelen durar una media de 7 días y la evolución suele ser favorable.

Diagnóstico:

El LCR suele tener más de 5-10 células/mL con proteínas y glucosa normales. Se pueden realizar pruebas para la detección de IgM/IgG, habitualmente mediante técnicas inmunoenzimáticas (ELISA), en suero y LCR aunque estas suelen estar disponibles solo en laboratorios especializados o de referencia. Además, habría que tener en cuenta a la hora de interpretar los resultados, que se pueden dar reacciones cruzadas con otros flebovirus antigénicamente similares al TOSV, como el virus Nápoles o el virus Sicilia. En estos casos se podrían realizar pruebas de seroneutralización de placas de crecimiento del virus para confirmar el diagnóstico. Los pruebas serológicas son complementarios al diagnóstico directo por cultivo y/o biología molecular (PCR) que se realizan habitualmente en LCR. Las técnicas moleculares pueden detectar concentraciones bajas del virus pero habría que tener en cuenta que las técnicas moleculares clásicas para la detección de TOSV han sido diseñadas basadas en las secuencias de cepas italianas del virus. Debido a la variabilidad genética del virus estas técnicas podrían ser poco sensibles para la detección de cepas que circulan en otras zonas. En estos casos habría que solicitar al laboratorio de referencia la realización de técnicas específicas o genéricas capaces de detectar estas variantes.

Tratamiento:

El tratamiento de la infección por TOSV es principalmente sintomático y de soporte y no existe una vacuna eficaz frente a la infección. Las medidas de vigilancia epidemiológica y de control son importantes y la prevención se basa en la utilización de las medidas de prevención para evitar las picaduras principalmente en los meses más cálidos del año cuando existe mayor transmisión.

Bibliografía y documentación


  • Charrel RN, Bichaud L, de Lamballerie X. Emergente of Toscaza virus in the mediterranean area. World J Virol 2012; 1 (5): 135-141.
  • Calisher CH, Weinberg AN, Muth DJ, et al. Toscana virus infection in United States citizen returning from Italy. Lancet 1987; 1. 165-166.
  • Sánchez-Seco MP, Navarro JM: Infecciones por el virus Toscana, el virus del Nilo occidental y otros arbovirus de interés en Europa. Enfer Infecc Microbiol Clin 2005; 23 (9): 560-8.






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