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Resistencia antibióticos




La resistencia a los antibióticos es la resistencia de un microorganismo a un medicamento antimicrobiano al que originalmente era vulnerable. Los organismos resistentes (bacterias, hongos, virus y algunos parásitos) pueden resistir ataques de medicamentos antimicrobianos tales como antibióticos, fungicidas, antivirales y antipalúdicos, de tal forma que los tratamientos convencionales se vuelven ineficaces y las infecciones persisten, lo que incrementa el riesgo de propagación. La evolución de las cepas resistentes es un fenómeno natural que ocurre cuando los microorganismos se ven expuestos a fármacos antimicrobianos, y es posible un intercambio de características de resistencia entre ciertos tipos de bacterias. El uso inapropiado de medicamentos antimicrobianos acelera ese fenómeno natural. Las prácticas inapropiadas para el control de las infecciones propician la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.


Datos y cifras:

  • Con frecuencia, las infecciones causadas por microorganismos resistentes no responden al tratamiento ordinario, lo que da lugar a una enfermedad prolongada, mayor riesgo de defunción y costos más elevados.
  • La tuberculosis resistente a la isoniazida y a la rifampicina (tuberculosis multirresistente) requiere tratamientos mucho más prolongados y menos eficaces. La OMS estima que en todo el mundo hay unos 630.000 casos de tuberculosis multirresistente.
  • La resistencia a los antipalúdicos de la generación anterior, en particular la cloroquina o la sulfadoxina-pirimetamina, está generalizada en la mayoría de los países donde el paludismo es endémico.
  • Un alto porcentaje de infecciones hospitalarias se debe a bacterias muy resistentes, entre ellas el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, o las bacterias gramnegativas multirresistentes.
  • Han aparecido nuevos mecanismos de resistencia que hacen prácticamente ineficaces a la última generación de antibióticos.


  • Viajes y resistencia antibiótica:

    Los viajes, el comercio, el turismo y las migraciones son una forma significativa de diseminación de patógenos resistentes, que afecta a países desarrollados y en desarrollo. Es importante que los médicos y otros profesionales de la salud relacionados con la medicina del viajero comprendan el significado de la resistencia microbiana para poder detener este problema.

    Un problema en auge:

    El problema es más pronunciado en países en desarrollo, donde varios factores son selectores de genes de resistencia. Los habitantes de tales países con frecuencia son portadores de microorganismos saprófitos resistentes. Los turistas adquieren en forma pasiva cepas resistentes de E. Coli, aun en caso de usar terapia profiláctica. Varios factores, como las migraciones, la superpoblación y la inadecuada eliminación cloacal, favorecen el intercambio de microorganismos resistentes y de genes de resistencia entre bacterias



    Más información, enlaces y bibliografía relacionada


  • Plan de Prevención y control frente a la infección por EPC en la Comunidad de Madrid. Fuente: Comunidad de Madrid (Septiembre 2013)
  • Detección fenotípica de mecanismos de resistencia en gramnegativos. Fuente: SEIMC (Septiembre 2011)
  • Global priority list of antibiotic-resistant bacteria to guide research, discovery, and development of new antibiotics. Fuente: WHO (Febrero 2017)




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    Globalización, viajes y resistencia a antibióticos:

    [...] En el fondo se consideraba afortunado. Cualquier otra persona se habría dejado arrastrar por el pesimismo tras tener que interrumpir sus vacaciones por una inoportuna apendicitis, ¡y además perforada!, pero todo había ido bien. Tras una cirugía se urgencia y unos pocos días ingresado en un hospital de Nueva Delhi ya se encontraba de regreso. El vuelo, bastante largo y pesado hasta en condiciones normales, se le hizo especialmente cansado debido a las aún presentes secuelas de la cirugía.

    Tras dos días de merecido y reparador descanso en su domicilio de Madrid, empezó de nuevo con dolor abdominal en el costado derecho, la temperatura corporal le subió a 38.5°C y la sensación de malestar creciente le llevó a acudir a Urgencias de un hospital madrileño. Se sentía mal, el análisis de sangre demostró un aumento de leucocitos indicativo de una infección, probablemente bacteriana, y una ecografía detectó el problema: tenía un absceso, una colección de pus, en el costado derecho a la altura de la cicatriz interna de la apendicectomía.

    Los abscesos intraabdominales son una de las posibles complicaciones de las apendicitis perforadas y pueden aparecer hasta 3-4 semanas después de la cirugía.


    Así, pocos días y muchos kilómetros después de la primera cirugía, le llevaron de nuevo a quirófano para drenar el absceso. El tratamiento se completó con la administración intravenosa empírica de antibióticos.

    A las 72 horas del inicio del tratamiento antibiótico empírico se disponía de la sensibilidad in vitro de la bacteria que había producido el absceso. La bacteria responsable era una Klebsiella pneumoniae resistente a la gran mayoría de los antibióticos, solo era sensible a dos familias o, lo que es lo mismo, presentaba una resistencia extensa a los antibióticos. Se trataba de un perfil de resistencia infrecuente y no esperado en España y, por tanto, el tratamiento empírico que se había pautado era incorrecto y tuvo que modificarse. El paciente evolucionó bien y fue dado de alta a las dos semanas.

    Extraído del libro La resistencia a los antibióticos. La amenaza de las superbacterias. De Jesús Otro Iglesias



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