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Rabia




La rabia está presente en todas partes del mundo excepto en Australia y la Antártida. En algunas partes de la India, uno de cada 500 ingresos hospitalarios se debe a la esta enfermedad, casi siempre después de la mordedura de un perro.

Se calcula que alrededor del 2% de los perros de Bangkok tienen la enfermedad y que esta causa unos 300 fallecidos en esta ciudad cada año.

Transmisión:

El virus se transmite comúnmente por perros, lobos, zorros, chacales, mofetas, gatos, murciélagos, mangostas e incluso animales de granja, pero puede hallarse en cualquier animal de sangre caliente.

El virus es transmitido a través de la saliva de un animal infectado, generalmente mediante la mordedura o lameduras en heridas abiertas. El contagio entre personas es muy poco frecuente. Aproximadamente el 50% de las personas mordidas por un animal infectado desarrolla la enfermedad.

Síntomas:

Los síntomas de la rabia pueden tardar semanas, meses o incluso años en manifestarse, si bien el período medio de incubación es de unas 2-8 semanas. Los primeros síntomas son indeterminados: fiebre, malestar general, pérdida de apetito, naúseas, vómitos, diarreas, dolor muscular, dolor de garganta, tos y cefalea. Pueden darse comportamientos extraños como agresividad, ansiedad y agitación. También en menos de la mitad de los casos la persona siente dolor y hormigueo en la zona de la mordedura.

Desde el inicio de los síntomas, la enfermedad puede seguir dos cursos diferentes. Por una parte, está la rabia furiosa, que se caracteriza por una excitabilidad extrema, con espasmos musculares e hidrofobia. Pueden aparecer insomnio y movimientos indecisos de forma espontánea o en respuesta al contacto. El echar espuma por la boca va acompañado de dificultad para tragar y vómitos. Las fases finales de la dolencia se caracterizan por parálisis muscular progresiva y dificultades para respirar. La otra parte, la rabia sorda incluye parálisis gradual que comienza en la extremidad afectada por la mordedura en la mitad de los casos. Los espasmos musculares y la hidrofobia de la rabia furiosa casi nunca ocurren. La parálisis se extiende con rapidez y generalmente es simñetrica.

Ver Vacuna de la rabia

Diagnóstico y tratamiento:

Los análisis de sangre y saliva de la víctima mostrarán la existencia de virus, pero si corre un alto riesgo de infección, es poco aconsejable retrasar el tratamiento post-exposición mientras espera los resultados del laboratorio. Una vez que aparecen los síntomas, ya no hay cura.

La importancia de limpiar en profundidad una herida no debe subestimarse. Si le ha mordido un animal en una zona endémica, solicite asistencia médica urgente ya que cuanto más rápido se inicie el tratamiento tras la mordedura, mejores resultados se obtienen.

Si le ha mordido un animal, no olvide los peligros que representan el tétanos y las infecciones bacterianas en la piel.

Prevención:

Vacunado o no, siempre debe evitar el contacto con los animales (domésticos o salvajes) en zonas de alto riesgo. Si le ha mordido algún animal, primero limpie la herida a conciencia con agua y jabón, y después aplíquese alcohol o yodo para reducir las posibilidades de quedar infectado.

Ver consejos de protección contra animales

Bibliografía y documentación


  • OMS - información sobre la rabia
  • Recovery of a Patient from Clinical Rabies. Wisconsin, 2004. Fuente: CDC
  • Recovery of a Patient from Clinical Rabies — California, 2011. Fuente: CDC





  • Sólo 10 países ó regiones del mundo está libres de la enfermedad en este momento: Reino Unido, Suecia, Islandia, Noruega, Japón, Singapur, Australia, Nueva Zelanda , Hawaii y Guam.




    Mordedura de un perro en la India

    [...] Otra vez, en India, me mordió un perro de la calle. No era un perro de la calle cualquiera, sino el perro más pulgoso y ostensiblemente sarnoso de Paharganj, a su vez la calle más hedionda del centro de Delhi. No sé por qué caminaba a esa hora, entre parias hindúes que dormían en los rincones. El perro vino decidido como un torpedo nocturno, me dio un tarascón, y se fue.


    Como no tenía seguro médico, tuve que usar el ingenio para consultar a un profesional, y que me recetara un refuerzo de la vacuna antirrábica. Al final fui a un hospital privado donde logré hacerme pasar por un diplomático español que me prestó su documento. Por suerte, el Gonzalez de la foto carnet se me parecía bastante y para los indios los occidentales somos todos iguales [...]

    Juan pablo Villarino es escritor, fotógrafo y viajero. Autor del interesantísmo blog Acróbata del camino. Desde el año 2005 recorre el mundo haciendo autostop

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    la vacuna de la rabia



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