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Leptospirosis (Enfermedad de Weil)



La leptospirosis aparece en cualquier parte del mundo, pero en los trópicos los brotes suelen darse durante y después de la estación de lluvias o de fuertes inundaciones. Los perros, los cerdos y las ratas son los principales animales hospedadores de las bacterias que la causan y se contagia a los humanos que están en contacto con aguas contaminadas por la orina de los animales.

La infección suele introducirse en el organismo a través de abrasiones cutáneas. Ciertos grupos de profesionales corren mayor riesgo de contagio (veterinarios, agricultores, etc.), aunque cualquier persona que nade en aguas contaminadas es también vulnerable. Asimismo, el rafting por aguas bravas y el piraguismo son posibles riesgos.

Clínica:

Clásicamente la infección grave posee dos fases distintas. Los síntomas de la primera fase se manifiestan aproximadamente a los 10 días del contagio, duran 1 semana y comparten características clínicas con muchas otras enfermedades, incluyen: fiebre, dolor de cabeza, malestar, pérdida de apetito y dolor muscular. Los ojos pueden estar enrojecidos y doloridos, los ganglios linfáticos hinchados y la persona afectada puede experimentar picores y hemorragia nasal.

Aparece después un período de 1 a 3 días sin síntomas, seguido de una segunda fase, durante la cual se puede desarrollar una meningitis (cefalea, rigidez de cuello, somnolencia, vómitos e intolerancia a la luz) e ictericia.

La mayoría de los afectados se recupera después de unas semanas, aunque existe un ligero riesgo de desarrollar ritmos cardíacos anómalos, de aumentar la tendencia hemorrágica y de presentarse insuficiencia cardíaca, renal o hepática (esta forma de enfermedad se conoce como síndrome de Weil)

Diagnóstico y tratamiento:

Dado que los síntomas iniciales de la leptospirosis no son específicos, a menudo el diagnóstico acertado se retrasa hasta que aparece la segunda fase más grave de la enfermedad. Se ha de tener en cuenta este diagnóstico si se ha estado en contacto reciente con aguas posiblemente contaminadas y poco después se desarrollan síntomas similares a los de la gripe.

Un análisis de sangre puede confirmar o descartar las sospechas.

Los antibióticos como la penicilina, la eritromicina o las tetraciclinas son más eficaces si se empiezan a tomar en las primeras fases de la enfermedad (antes del quinto día). Hay que asegurar la ingesta de abundantes líquidos, ya que así se garantiza una hidratación adecuada durante la fase aguda de la enfermedad. Las complicaciones de la segunda fase, aunque inusuales, requieren un tratamiento hospitalario.

¿Qué tienen en común la leptospirosis y las inundaciones en la India con las ratas y perros callejeros?

Es conocida que la enfermedad es transmitida a través de las deyecciones de las ratas y los perros. Curiosamente tras las inundaciones y debido al deterioro del saneamiento público (letrinas, aguas residuales …) el contagio se hace más probable. Si a esto le sumamos que las ratas sobreviven muy bien a las inundaciones, los perros no, además es típico que se emprendan acciones contra estos tras sufrir casos de la enfermedad, lo que ocurre es que al no estar su depredador natural aún aumenta más la población de ratas y con ello el riesgo de padecer leptospirosis.


Documentos de interés








La Zoonosis más frecuente del mundo Por el Dr. Fernando Fariñas Guerrero

La leptospirosis humana está considerada como la zoonosis bacteriana más frecuente en el mundo. Actualmente se dan en torno a 1,03 millones de casos al año, con un total de 58.900 muertes. Los países del Sudeste asiático, Sudamérica, Caribe y Oceanía son los que presentan una mayor incidencia y prevalencia, aunque se considera que en estos lugares existe una infraestimación de las cifras debido a que en muchos casos no se diagnostican por falta de acceso a recursos diagnósticos e incluso de atención médica.

La leptospirosis humana y canina está actualmente considerada como una zoonosis reemergente. En Europa las cifras de personas afectadas van en aumento, llegando a más de 1500 al año (últimos datos publicados por el ECDC), habiéndose duplicado la cifra con respecto a años anteriores. Desde hace ya unos años la situación epidemiológica de la leptospirosis canina en Europa también ha experimentado un aumento importante. Estos nuevos casos se deben fundamentalmente a la emergencia de nuevos serovares (Bratislava, Grippotyphosa, Copenhageni, Autumnali, Pomona...). En el caso del perro, estos nuevos serovares no solo están afectando a los animales no vacunados, sino también a perros vacunados con vacunas "clásicas" que incluyen solo dos serovares (vacunas L2).

En España se disponen de pocos datos sobre la seroprevalencia de la infección animal, pero algunos estudios publicados sitúan seropositividades del 14% en gatos callejeros con mayor detección aún (20%) de leptospiras en órganos cuando se emplean técnicas de inmunohistoquímica, y del 36% en perros de campo no vacunados.

Debido a esta nueva situación epidemiológica, se ha indicado la conveniencia de ampliar el número de valencias de las vacunas caninas con nuevos serovares. Hay que dejar claro que las vacunas inactivadas que se emplean actualmente son capaces de prevenir el desarrollo de la enfermedad pero no la infección ni la colonización renal, excepto algunas que reducen considerablemente dicha colonización.


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