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Diarrea del viajero




La diarrea del viajero se define como la emisión heces sueltas tres o más veces al día. Es la complicación más frecuente de los viajes y su incidencia varía en función de muchas variables: edad, lugar de destino, estación del año, tipo de residencia, origen del viajero y –por supuesto- la dieta durante el viaje.

Algunos autores han detectado la presencia de diarrea en más de la mitad de los viajeros a países en vías de desarrollo. La frecuencia depende del grado de pobreza del destino: a mayor pobreza, mayor incidencia de diarrea del viajero.

Los destinos con mayor riesgo son África, sudeste asiático, América Central y del Sur; y en menor medida el Caribe y la Europa del Este.

Clínica:

Los síntomas de la diarrea del viajero son la presencia de deposiciones líquidas o pastosas, generalmente sin moco, pus ni sangre, que suelen ir acompañadas de dolor abdominal tipo retortijón, debilidad, fiebre (10-30 %), nauseas (40-60 %) y vómitos (10-70%).

La diarrea puede aparecer en cualquier momento durante el viaje o, en viajes más cortos, a la vuelta del mismo.

Hay un pequeño porcentaje de viajeros (15%) que padecen diarrea con sangre –disentería- cuyo origen se debe a infecciones invasoras de la pared intestinal: shigellosis, fiebre tifoidea, Campylobacter, etcétera. Estos casos se suelen acompañar de síntomas generales más acusados, como fiebre alta, escalofríos, sudación profusa e intensa debilidad.

Hay un grupo de pacientes que padecen durante y después del viaje un síndrome de diarrea crónica, consistente en la emisión de heces sueltas, en muchos casos de forma intermitente, acompañado de debilidad, flatulencia, a veces febrícula y cierta pérdida de peso. En muchos de estos pacientes los estudios microbiológicos son negativos y, habiendo descartado la existencia de otras enfermedades inflamatorias intestinales (Enfermedad de Chron, colitis ulcerosa, colitis microscópica), requieren un tratamiento empírico antimicrobiano y antiparasitario.

Etiología:

La causa más frecuente de la diarrea del viajero son las infecciones bacterianas, seguidas por las infecciones víricas y parasitarias.

E. coli enterotoxigénica es la bacteria más frecuentemente implicada en casi todas las áreas geográficas.

Campylobacter jejuni es más frecuente durante los meses de invierno en zonas de Asia, Mexico y norte de África; en ocasiones esta infección se ha asociado al síndrome de Guillain-Barré.

El consumo de pescado de agua dulce troceado en zonas del sudeste asiático se ha asociado con la infección por una bacteria conocida como Laribacter hongkongensis que provoca un cuadro diarreico con dolor abdominal, vómitos, cefalea y mialgias.

Las infecciones víricas y parasitarias son causas infrecuentes de diarrea en el viajero, pero se han descrito brotes epidémicos por virus en cruceros (norovirus).

Prevención:

Las medidas más eficaces para prevenir la diarrea del viajero son:

  • Cuidado con la alimentación y las bebidas.
  • Empleo de antimicrobianos de forma profiláctica.
  • Empleo de antidiarreicos de forma profiláctica.

  • De estos tres, es la primera medida en la que se debe hacer mayor hincapié. Los alimentos con mayor riesgo de contaminación son los adquiridos en la calle en puestos de venta ambulante y los más seguros son los cocinados por uno mismo.

    Según el tipo de alimento también se pueden clasificar siendo los mariscos, moluscos y derivados de la leche los más inseguros.

    El empleo de antimicrobianos de forma profiláctica no está indicado en prácticamente ningún caso, debido fundamentalmente a la posible aparición de efectos adversos relacionados con la medicación, al desarrollo de resistencias y a la selección de otros microorganismos capaces de producir infecciones graves (Por ejemplo: Clostridium difficile). Tan sólo en casos de viajes de muy corta duración, donde es fundamental estar en óptimas condiciones durante la estancia (reuniones muy importantes, ponencias, etc.) se puede recomendar de forma individual la toma de forma profiláctica de un antimicrobiano (ciprofloxacino 250-500 mg./dl).

    Entre los agentes no antimicrobianos para la prevención de la diarrea del viajero se ha empleado el subsalicilato de bismuto con una eficacia del 65%, sin embargo no se puede administrar a niños menores de tres años, a los viajeros que vayan a tener estancias superiores a 2-3 semanas, ni a aquellos que toman aspirina o derivados, así como anticoagulantes o metotrexate. En general no se recomienda el uso de bismuto. El empleo de loperamida u otros agentes antidiarreicos no sólo no es eficaz sino que puede ser contraproducente como profilácticos.

    Tratamiento:

    La diarrea del viajero, aunque muy molesta e inconveniente, suele ser autolimitada y desaparece en 4-7 días en la mayoría de los casos. Sin embargo, se puede acortar su duración realizando un tratamiento adecuado.

  • Reponer los líquidos y electrolitos perdidos
  • Dieta
  • Tratamiento sintomático
  • Tratamiento antimicrobiano

  • Es fundamental recordar que durante los episodios de diarrea hay hacer una dieta blanda, pero hay que nutrirse e hidratarse. Se pueden emplear las sales de rehidratación oral, pero también son eficaces las preparadas por uno mismo (Fórmula para la rehidratación: Añadir a un litro de agua hervida una cucharadita de sal, cuatro cucharadas de azúcar, una cucharada de bicarbonato, si se desea un limón exprimido para dar sabor) o los caldos de arroz cocido que se deben beber a demanda con el objetivo de no tener sed y un flujo de orina normal. Además de tomar los líquidos hay que ingerir calorías en forma de hidratos de carbono (pan, galletas, etcétera) preferiblemente.

    Los objetivos del tratamiento sintomático son acortar la enfermedad, disminuir el número de deposiciones y aumentar su consistencia, así como reducir las molestias y poder reanudar lo antes posible una vida activa y normal. Para ello se han empleado diversos fármacos siendo la loperamida el más eficaz (41-65 % de los casos).

    Los antimicrobianos son extremadamente eficaces en la disminución del tiempo con diarrea. Los más indicados y su dosificación son:

  • Ciprofloxacino. 750 mg (Dosis de carga) - 500 mg (dosis de mantenimiento) cada 12 horas durante 1-2 días
  • Levofloxacino. 500 mg cada 24 horas durante 1-2 días
  • Norfloxacino. 800 mg (Dosis de carga) - 400 mg (dosis de mantenimiento) cada 12 horas durante 1-2 días
  • Azitromicina. 500 mg (Dosis de carga)- 250 mg (dosis de mantenimiento) cada 24 horas durante 1-2 días ó 1000 mg en dosis única. Está particularmente indicada en mujeres embarazadas, aquellos que no pueden tomar quinolonas y en viajes a Tailandia y otras zonas con alta resistencia a quinolonas.
  • Rifaximina. 400 mg (Dosis de carga) - 400 mg (dosis de mantenimiento) cada 8 horas durante 1-2 días

  • Debido a la aparición de resistencias el cotrimoxazol ha dejado de ser útil siendo las quinolonas, azitromicina y rifaximina los más indicados.

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    Enlaces de interés







    Psicología de las diarreas ... La experiencia de un viajero:

    Toda diarrea tiene algo de psicológico por definición. Y si no que se lo pregunten a este viajero que nos narra su experiencia en Polonaruwa, Sri Lanka.

    " cuando me levanté por la mañana, entendí rápidamente que algo iba mal allí abajo ... una incipiente náusea hacía acto de presencia frente al desayuno, la tortilla que tenía en el plato frente a mí, se descomponía al mismo tiempo como por arte de magia en mis entrañas "

    Cronología de una descomposición

    Siempre se busca un culpable, una fruta, el agua del grifo al lavarnos los dientes, el zumo, ese khottu envenenado de la noche anterior ... El caso es que una diarrea siempre se lleva mejor si encontramos al responsable.

    " ... Uff no puedo dejar de pensar en la señora sudorosa que me atendió en el bar anoche, estoy convencido que fue allí, aquella mezcla de pollo con dios sabe que más ... "

    Y entonces llega el primer retortijón. Nuestra cabeza empieza a mandar señales de alarma al intestino, cierta sudoración fría y aparecen de la nada unas instintivas ganas de evacuar que nos llevan irremediablemente al retrete más cercano. Y es que dicen que el intestino tiene mayor número de neuronas que el cerebro, ¡por algo será!

    " ... ¡es líquido! confirmado ... menos mal que aún estoy en el hotel. "

    Después de una evacuación, viene otra y luego otra ... hay veces que el propio individuo es el que decide un número óptimo de deposiciones para salir a recorrer mundo nuevamente, decidiendo parar en función de diferentes factores, entre los que se encuentran por supuesto los psicológicos.

    " 4 veces ya. Espero poder ir hoy a las ruinas si este maldito malestar me deja. Además según el plan previsto tenía pensado alquilar una bicicleta "

    Y es que una vez alcanzado el tono de crucero, es nuestro cerebro el que empieza a hacer sus cálculos posibilitándonos a cada uno en la medida de su grado de aprensividad el realizar las actividades de ese día.

    " Parece que el estómago y la sensación de nausea es menor. Además no dicen eso de que el cuerpo es sabio y expulsa lo que no quiere o hace daño. Ese será el motivo de mi diarrea ..."

    Llegado ese punto de aparente calma, es cuando se toman las decisiones que tendrán transcendencia a lo largo del día. Y también el momento en el que aparecen fugazmente en nuestra mente palabras como "fortasec, toallas húmedas..." o ciertas dudas infranqueables como si habrá baños allí donde nos dirigimos o cómo se llamará el acuarius en Sri Lanka

    El mantener la calma en todo momento, una respiración acorde y acompasada, evitando las situaciones estresantes y si es posible una dosis de buen humor hará más sencilla la recuperación y lo que es más importante hacer la situación mucho más llevadera sin tener que recordarla con negatividad, sino todo lo contrario considerarla como uno de los avatares que te da la vida y que supiste superar con nota.


    Una diarrea que curó Budha

    Y ciertamente, el momento de la recuperación sucede de forma espontánea y sin más explicaciones que la que uno quiera atribuirle, llámese Moctezuma o " ... Allí tumbados los dos, tras 2 horas en amor y compañía, por supuesto sin darle la espalda, fue cuando me di cuenta que estaba curado ... poco a poco mi cuerpo reaccionaba. Las energías volvían y las fuerzas para pedalear y volver al hotel se reestablecían. ¡Gracias Budha! Me has curado!

    La diarrea del viajero es una de las afecciones más frecuentes que pueden acontecer junto con el estreñimiento (que curioso no?) durante los viajes. Su tratamiento es exclusivamente sintomático a base de sales de rehidratación oral, reposo o analgésicos para combatir el malestar. Siempre se deben considerar síntomas de alarma como la aparición en las deposiciones de sangre, mucosidad o pus, o la aparición de fiebre elevada junto a síntomas de deshidratación o intolerancia a la ingesta.



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