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Angiostrongylus




Dos especies son las que tienen mayor importancia clínica en este género de nematodos parásitos, Angiostrongylus cantonensis y Angiostrongilus costaricensis.

Distribución:

A. cantonensis está ampliamente distribuido a lo largo del mundo, pero se encuentra de forma importante en el sudeste de Asia y Pacifico Sur, mientras que A. costaricensis se centra en América Central, Brasil y en algunas regiones de Norteamérica.

Patogenia y ciclo biológico:

Los gusanos adultos residen en las arterias pulmonares y en la parte derecha del corazón de una gran variedad de roedores (hospedadores definitivos). Los huevos liberados por los adultos se alojan en los capilares pulmonares, donde se abren y liberan la larva. Ésta, posteriormente, migra por la tráquea, es tragada y sale con las heces.

En el exterior, las larvas pueden infectar moluscos (hospedadores intermediarios) donde ocurre la maduración hacia la larva L3 infectiva. Un gran número de animales como los camarones, cangrejos, peces y ranas pueden comerse los moluscos infectados y servir como importantes hospedadores paraténicos.

Los roedores que ingieren tanto moluscos infectados como tejidos infectados de hospedadores paraténicos se infectarán. En el hospedador definitivo las larvas infectivas penetran en el intestino, llegan a la sangre, y migran al sistema nervioso central, donde se producen dos mudas. Después, los gusanos reingresan en la circulación sistémica y finalmente residen en el ventrículo derecho y las arterias pulmonares hasta madurar y completar el ciclo

Clínica:

Las manifestaciones clínicas de la infección por A. cantonensis reflejan la carga parasitaria y el sitio donde se encuentra el parásito, el sistema nervioso central. Los gusanos tienden a permanecer asociados en el cerebro y las meninges por lo que los pacientes muestran signos y síntomas típicos de meningitis o meningoencefalitis, con dolor de cabeza, fiebre, posible eosinofilia y algún trastorno neurológico, dependiendo de la localización del gusano.

Por su parte A. costaricensis suele producir cuadros de ileocolitis eosinofílica y abdomen agudo secundario a isquemia mesentérica.


Diagnóstico:

- Directo al microscopio: La demostración de la presencia de gusanos en secciones histológicas, directamente en LCR o en el ojo establece un diagnóstico definitivo de angiostrongiliasis. La eosinofilia en el LCR puede ser el primer indicador de una posible infección parasítica del sistema nervioso central.

- Test serológicos: Las pruebas serológicas son herramientas muy potentes en el diagnóstico de la angiostrongilosis, particularmente si el parásito se localiza en el SNC, un lugar de difícil acceso. Aunque los anticuerpos intratecales no siempre se producen, la presencia de estos anticuerpos proporciona fuertes evidencias de infección.

Tratamiento:

El tratamiento óptimo para la infección por A. cantonensis no ha sido establecido aún. Afortunadamente la enfermedad suele ser autolimitada. La administración de corticoesteroides y antiinflamatorios no esteroideos ha sido usada para controlar el dolor y la inflamación. También se han usado una serie de medicamentos antihelmínticos como el albendazol o el mebendazol.

En el caso de A. costaricensis se debe realizar un tratamiento de soporte y eventualmente cirugía. Como antihelmíntico se puede usar Tiabendazol.

Prevención y control:

La prevención se puede llevar a cabo a través del control de las poblaciones locales de ratas y mediante el cocinado de los moluscos y los posibles hospedadores paraténicos.

Bibliografía y documentación


  • CDC Parasites - Angiostrongyliasis



  • Revisado por Ángel Rodríguez Villodres (agosto 2014)




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