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Acanthamoeba spp.

Esta ameba pertenece a los protozoos que se denominan de "vida libre" puesto que son capaces de sobrevivir y replicarse en el medio ambiente sin necesitar un hospedador.

Se han reconocido cuatro géneros capaces de producir enfermedad humana: Naegleria, Sappinia, Balamuthia y Acanthamoeba.


Estas infecciones son infrecuentes pero pueden producir enfermedad severa, principalmente con afectación del sistema nervioso central (SNC).

Además de la localización de las lesiones, que suelen ser únicas, la desfavorable evolución de estos pacientes contribuye el hecho de que, con poca frecuencia, se piensa oportunamente en la amebiasis cerebral como posibilidad diagnóstica, de modo que, cuando se instaura el tratamiento específico, ya se han producido daños irreversibles.

Epidemiología:

Tiene una distribución mundial, habiéndose identificado en tierra, polvo, diversas fuentes de agua, aparatos de aire acondicionado, en soluciones para lentillas, agua de alcantarillado y en las fosas nasales y faringe de individuos sanos. Se desconoce el período de incubación de la infección. Se piensa que la infección se asquiere a través de la vía respiratoria y posteriormente se disemina por vía hematógena al SNC.

Clínica:

Se asocian con una meningoencefalitis crónica progresiva denominada encefalitis granulomatosa amebiana (EGA). La infección suele afectar a personas inmunodeprimidas como los receptores de trasplante de órgano sólido y los pacientes con infección por el VIH, pero se han descrito casos en personas mayores sanas.

Las manifestaciones clínicas son similares a las producidas por las lesiones ocupantes de espacio en el SNC y dependerán de la zona afecta. Los pacientes pueden presentar crisis comiciales, diplopia, afectación de pares craneales, ataxia y desorientación. Se pueden objetivar además lesiones cutáneas granulomatosas y también se han descrito sinusitis y osteomielitis amebiana.

También produce queratitis amebiana en inmunocompetentes, especialmente en usuarios de lentes de contacto (>85% de los casos)

Diagnóstico:

Las amebas no se identifican en líquido cefalorraquídeo (LCR) y el diagnóstico definitivo se realiza tras la identificación del microorganismo en biopsias cerebrales o cutáneas o mediante cultivo. La serología tiene utilidad sólo para estudios de seroprevalencia. Las técnicas de PCR están disponibles en algunos laboratorios especializados. Se pueden objetivar lesiones ocupantes de espacio hipodensas en las pruebas de imagen.

En caso de queratitis amebiana se puede encontrar tanto el trofozoito como el quiste en raspados o biopsias corneales y también se utiliza la PCR en estas muestras (Esto sólo está disponible en laboratorios especializados).

Evolución y tratamiento:

El tratamiento médico de estos casos debe ser muy enérgico y debe incluir el uso simultáneo de drogas amebicidas de acción hística —entre las cuales, el metronidazol, la dehidroemetina y la cloroquina han sido las utilizadas con más éxito— y antibióticos de amplio espectro.

Se pueden utilizar combinaciones de anfotericina B con rifampicina o imidazoles, aunque ningún fármaco ha demostrado claramente ninguna utilidad clínica, puesto que la EGA por Acanthamoeba suele ser mortal y los casos se suelen diagnosticar en la autopsia.

Algunos autores han reportado la realización de drenaje quirúrgico de los abscesos cerebrales cuando éstos evolucionan a la cronicidad.

En caso de queratitis amebiana se suele realizar el desbridamiento del tejido afecto y se han utilizado terapias con combinaciones de fármacos (tópicos y sistémicos) durante varios meses.

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