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Lichis

El lichi (Litchi chinensis) o lichí es un árbol frutal tropical originario del sur de China, donde se conoce como pinyin: lìzhi, el sur de Indonesia y el este de Filipinas, donde se conoce como alupag. El lichi es el único representante del género Litchi de la familia de las Sapindaceae.


Los lichis son un fruto subtropical cuyas pulpas blanquecinas recuerdan a las uvas, dulces aunque en ocasiones con un toque ácido, son bastante populares en ciertas regiones de China, India o Australia, los principales países productores.

Lichis como causa de una enigmática enfermedad

A la vista de un estudio publicado en The Lancet, son la causa de una misteriosa enfermedad que al inicio de cada verano se cobraba la vida de cientos de niños en el distrito de Muzafarpur, al nordeste de la India.

El enigmático brote se repetía, desde 1995, a mediados de mayo, cuando las temperaturas se disparan en esta región tapizada de plantaciones de lichis y los niños pasan tiempo jugando y corriendo por ellas. En esas antesalas del verano, críos aparentemente sanos se despertaban con fuertes llantos, alteraciones sensoriales o convulsiones. Al llegar a los hospitales de esta parte del Estado de Bihar (el de menor PIB per cápita de todo el país), muchos -siempre menores de 15 años- entraban en coma. Y entre tres y cuatro de cada 10, morían. Semanas después, en julio, llegaba el monzón y la epidemia desaparecía de nuevo

Entre las teorías más o menos fundadas que investigadores y expertos habían barajado en esos años para explicar las muertes aparecían distintas infecciones del encéfalo, la ingesta de metales pesados o la exposición a pesticidas usados en los cultivos. Pero hace tiempo que muchos sospechaban que los lichis -la región lidera con mucho la producción de India- tenían un papel importante en el rompecabezas.

18 años después de las primeras alertas un estudio sistemático ha encontrado la causa. En 2013 el centro nacional de control de enfermedades indio lanzó una investigación en colaboración con su equivalente estadounidense. No se encontraba en los niños enfermos indicio alguno de infección, ni de contagio: cada uno parecía ser prácticamente un hecho aislado en su propia comunidad. Además, pruebas de laboratorio habían revelado que muchos pacientes afectados ingresaban en los centros con niveles bajos de glucosa en sangre, y la mortalidad iba en función de esos niveles. Entonces, los expertos se centraron en buscar una toxina que estuviera presente en el ambiente de los enfermos y que pudiera dar lugar a bajos niveles de azúcar y a las subsiguientes convulsiones y encefalopatía que les llevaban a la muerte

Fue entonces cuando volvieron a poner la lupa sobre los lichis, omnipresentes en la vida diaria de una región en la que ocho de cada 10 habitantes se dedican a la agricultura y muchos de ellos viven de producir este fruto, cuya cobertura rojiza se pela para comer la pulpa blanca que recubre la semilla. Estudios anteriores sobre otra fruta conocida como el seso vegetal (de la misma familia que los lichis) ya habían demostrado que la toxina hipoglicina A, presente en aquella, era la causante de la mortal enfermedad del vómito jamaicana o síndrome hipoglucémico tóxico. La pista casi definitiva.

Los análisis efectuados por los investigadores en los dos hospitales de referencia en el distrito de Muzafarpur, aportaron más indicios. Entre el 26 de mayo y el 17 de julio de 2014, ocho de cada 10 niños que llegaban con los síntomas de la dolencia presentaban distintos grados de desnutrición o retrasos en el crecimiento a causa de la falta de alimento suficiente.

Los padres o cuidadores que los llevaban a los centros aseguraban, en el 94% de los casos, que los niños parecían sanos y que los síntomas (vómitos, convulsiones, inconsciencia.) habían aparecido en menos de 24 horas. En ese periodo estival de 2014, murieron 122 de los 386 niños que llegaron a los hospitales de Muzafarpur.

Fue al cruzar las actividades de 104 afectados en las 24 horas anteriores al ingreso con las de otros tantos pacientes de las mismas edades que sufrían otras dolencias, cuando se terminó el cuadro. Los resultados arrojaron que haber comido lichis en casa (o haber estado en una plantación donde las podrían haber comido) era el principal factor de riesgo. Y de quienes habían ingerido los frutos, había más afectados entre los que los comieron verdes o inmaduros, podridos o del suelo. Pero sobre todo, la probabilidad de caer enfermo aumentaba entre quienes, habiendo tomado lichis, no habían cenado ninguna otra cosa la noche anterior.

¿Se pueden comer?

Los lichis frescos son una gran fuente de vitamina C, y como casi todas las frutas tropicales, tienen un alto contenido de potasio.

Las muertes registradas en Muzafarpur y otros lugares son "casos particulares" que se han dado en un contexto y unas condiciones muy concretas, y no deben causar alarma a los consumidores de lichis.



Los autores del estudio insisten en que las recomendaciones de minimizar el consumo de estos frutos y asegurarse de cenar tras hacerlo se dirigen "específicamente a los niños de las áreas afectadas por el brote".

La investigación, es la primera evidencia científica de que la enfermedad que azota Muzafarpur al inicio de cada verano está condicionada por el consumo de estos frutos y de la toxina que contienen, la hipoglicina A (y su compuesto metilenociclopropilglicino (MCPG)). En esa época del año, según los padres de la zona, los niños acostumbran a pasar el día en los campos comiendo lichis -en su mayor parte, todavía inmaduros-, y muchos llegan a casa sin hambre, lo que explicaría por qué los episodios se repetían anualmente en las mismas fechas. La combinación de ingerir los frutos y no cenar nada deriva, en algunos casos, en una hipoglucemia nocturna que desata la encefalopatía a la mañana siguiente.

Aunque ya se habían publicado recomendaciones siguiendo esta teoría, instando a los padres a asegurarse de que sus hijos cenen todos los días y eviten comer lichis en esa época, en junio de 2015 y 2016 se registraron aún pequeños brotes de esta encefalopatía infantil en la zona. El Gobierno de Bihar ha insistido en que, ante estos casos, se midan y corrijan los niveles de glucosa inmediatamente. Además de luchar contra la desnutrición, habitual entre la población infantil de la región, y que también parece aumentar las opciones de caer en esta trampa mortal con forma de fruto dulce.

Bibliografía y documentación

  • Association of acute toxic encephalopathy with litchi consumption in an outbreak in Muzaffarpur, India, 2014: a case-control study Shrivastava, Aakash et al. The Lancet Global Health , Volume 5 , Issue 4 , e458 - e466






  • Lichi, ser niño y padecer desnutrición una mala combinación:

    El lichi estaba detrás de una enigmática dolencia por la que cada verano morían menores en el Estado indio de Bihar.


    Una reciente investigación ha permitido dar con la toxina culpable. La combinación de ingerir los frutos y no cenar nada deriva, en algunos casos, en una hipoglucemia nocturna que desata la dolencia



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