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El seguro de buceo

¿Es necesario un seguro para bucear?

Las respuesta es sí. Tener un seguro de buceo contratado va a ser siempre obligatorio para aquellos que practiquen esta actividad con escafandra autónoma. Con esta póliza aseguramos estar cubiertos en caso de sufrir un accidente o de perjudicar a terceros a causa de alguna negligencia, en caso de denuncias de terceros, gastos médicos, traslado a hospitales, cámaras hiperbáricas, etc.

¿Qué tener en cuenta para contratar un seguro de buceo?

Contrariamente a lo que puede parecer, el buceo deportivo es considerado uno de los deportes más seguros que existen. Es uno de los pocos deportes en los que se exigen aprobar diferentes exámenes para poder practicarlo (pruebas teóricas, prácticas y médicas). Además, para poder bucear, es necesaria la ayuda de alta tecnología destinada en gran medida a la seguridad y fiabilidad lo que garantiza una tasa de accidentes realmente baja... y en la mayoría de los casos esos accidentes se deben a imprudencias y exceso de confianza por parte del buceador. Por si fuera poco, para bucear se exige contar con un seguro médico que cubre gastos derivados de posibles accidentes.

Aunque el buceo tiene un índice de accidentes mínimo, es considerado un deporte de alto riesgo. Este poco número de siniestros es debido a la gran regulación a la que está sometida la actividad, siendo muy complicado sufrir algún percance de gravedad por fallo de un equipo. El gran peligro de la práctica de este deporte es la negligencia, ya sea de uno mismo o de otros. Para evitar posibles problemas y poder disfrutar de esta actividad tranquilamente, es muy recomendable tener contratada una póliza. Te explicamos todos los detalles para saber qué tener en cuenta para contratar un seguro de buceo.

El seguro que contratemos, debe de incluir las siguientes garantías mínimas:

  • Indemnización por muerte
  • Invalidez permanente
  • Responsabilidad Civil
  • Cobertura de gastos médicos por accidente. Incluídas repatrición sanitaria y traslado a cámara hiperbárica.
  • Rehabilitación

  • Es muy recomendable consultarlas con detenimiento y verificarlas con la compañía.

    Tipos de seguro de buceo

    Seguros de un solo día. Las compañías aseguradoras ponen a la disposición seguros de un solo día, pensando en aquellas personas que solo bucean en contadas ocasiones. Lo más habitual es contratarlos en el propio centro de buceo donde realizamos la inmersión. Hay que decir que esta modalidad de seguro suele ser la más cara, pero, evidentemente, la más corta.

    Seguros de un mes Este tipo de seguro es ideal para aquellos que practican el submarinismo cuando van de vacaciones. Esta modalidad de póliza es ofrecida por las compañías un precio de entre 15€ y 25€.

    Seguros anuales Los seguros anuales permiten bucear en cualquier momento y lugar, sin tener que preocuparse cada vez que se quiere practicar este deporte. Esto lo convierte en el más utilizado de los tres disponibles, teniendo en cuenta que su coste normal suele estar entre los 40€ y los 60€ anuales. Dentro de los seguros anuales, hay dos tipos: uno que permite asegurar los 365 días del año desde el momento de su contratación, y otro que solo permite asegurar el año natural, es decir, del 1 de enero al 31 de diciembre. Por lo tanto, en este segundo caso, si se contrata durante el año, solo tendrá validez hasta el 31 de diciembre de ese mismo año.

    ¿Dónde contratarlo?

    Hay distintas maneras de acceder a un seguro de buceo. La más sencilla es a través de Internet, donde, además, podrás comparar todas las pólizas del mercado, aunque las diferencias en este sector son mínimas. Otra opción es contratar el seguro mediante los clubes de buceo, que obligan a pagar una cuota de socio que tiene el seguro incluido, significando un coste mayor que la prima a pagar. Por último, se puede recurrir a centros o aseguradoras especializadas, de modo que se pagará únicamente la prima y no otras cuotas.

    Las escuelas de buceo siempre nos ofrecen la posibilidad de contratarlo con ellos. Ésta forma de contratación puede resultar cómoda, pero sin duda también es la más cara.

    Aconsejamos, confiar en los profesionales especializados, facilitándoles toda la información posible sobre las actividades a desarrollar y los destinos donde se van a realizar.

    Blue Hole (Egipto): Conocido por los profesionales como “el cementerio de submarinistas”, el Blue Hole es uno de los lugares de buceo más peligrosos del mundo y se sigue cobrando la vida de aficionados y expertos. El Blue Hole es básicamente una laguna de coral que conecta con mar abierto a través de un enorme y precioso arco azul de 26 metros. Para acceder al arco, los submarinistas deben descender a unos 60 metros de profundidad y una vez allí ascender de nuevo por el camino que les llevará hasta la superficie del mar. Sin embargo, debido a la orientación de la cueva, muchos buceadores no encuentran la entrada y siguen avanzando hacia el fondo.





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    En todo el mundo tan solo se reportan alrededor de 90 muertes anuales de buceadores. Tomando como referencia el Reino Unido que cuenta con mucho análisis en este sentido gracias a la BSAC, 17 buceadores británicos murieron en 2012 en 314 accidentes frente a los 122 ciclistas que fallecieron en el mismo periodo. Un último dato, menos de 1.000 buzos en todo el mundo requieren terapia de recompresión cada año, cifra irrisoria si la comparamos con el casi 1 millón de buceadores que PADI certifica cada año.



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