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La seguridad en la montaña

No hay nada mejor que un suceso doloroso para aprender una lección

(Pit Schubert)

Partiendo que la prevención es un pilar fundamental en la reducción de los accidentes de montaña, exponemos una serie de puntos básicos que no se pueden olvidar a la hora de planificar una actividad y puedan ayudar a la reducción de estos accidentes.

Decálogo de seguridad


  • Planificar previamente la actividad. Obtener información fiable y contrastada sobre la ruta y la actividad que se pretende realizar, exigencia física y técnica, etc. En ésta “fase de diseño” de la actividad es donde se puede actuar sobre aquello elementos que generan los riesgos que la actividad conlleva. Esta planificación previa adquiere mayor interés cuando la actividad que se realizará es extranacional. Las posibilidades de rescate en caso de accidente pueden ser muy limitadas en algunos países.
  • Informarse de la meteorología de la zona. No hay que olvidad que la meteorología en la montaña es muy variable. Hoy día existen numerosas posibilidades de obtener esta información. Esta información es valiosa para analizar, evaluar y valorar la tolerabilidad de estos riesgos (lluvia, nieve, tormentas, viento, etc) que pueden presentarse o acompañar a la actividad.
  • Confirmar en la zona la información previa. Una vez llegados a la zona de la actividad confirmar la información adquirida previamente sobre las condiciones de la nieve, climatología, nivel de agua de los barrancos, modificaciones y peligros surgidos últimamente en la ruta y/o actividad etc. Esta información se puede confirmar en los centros de información, guías de montaña, refugios, Guardia Civil, etc.
  • Llevar todo el equipo adecuado para la actividad a desarrollar perfectamente revisado y ajustado a la información y planificación previa. Material técnico, ropa, calzado, documentación específica, equipos de protección solar, comida y agua, etc. Si la actividad es de alto compromiso, se debería ampliar a botiquín y recursos de emergencia.
  • No ir solo a la montaña para realizar la actividad. De hacerlo, limitarse exclusivamente a lugares con experiencia previa, conocidos y de acorde con la capacidad física y técnica. Salvo circunstancias excepcionales no dejar nunca solo a un integrante del grupo y mucho menos si está herido o fatigado.


  • Informar sobre la actividad e itinerario previsto y respetar lo planificado. Comunicar a alguien (refugio, camping, hotel, amigos, familiares) el lugar y la actividad a realizar. Y muy importante, aunque a veces nos resulte engorroso, es imprescindible avisar del fin de la actividad a esa misma persona a la que informamos al comienzo de la misma. Esta recomendación es fundamental cuando se pretende realizar una actividad en solitario
  • Adecuar la actividad a nuestras condiciones físicas y técnicas. Ser modestos y saber renunciar. Hay que saber renunciar, aunque uno sea muy experimentado. La montaña siempre estará allí y nos esperará. Siempre hay que anteponer la seguridad colectiva a la individual. Nunca hay que ser confiado ni disminuir la atención por fácil que sea la actividad.
  • Aprender a orientarse. Llevar GPS, cartografía de la zona y brújula. No se puede confiar todo al GPS, en determinadas situaciones puede fallar. Con un correcto manejo de la brújula y de la cartografía se disminuyen los riesgos y se evitan accidentes.
  • La actividad en montaña no finaliza hasta que regresamos a lugar seguro. Hacer cumbre es sólo la mitad. No bajemos la guardia hasta estar completamente a salvo. Aquí se incluye el retorno a casa en el coche. Son demasiados los practicantes en deportes de montaña accidentados en la carretera tras una dura actividad.
  • Ante cualquier accidente avisar al número de emergencias del país en el que nos encontremos e incluso a los familiares o persona de contacto. Cada minuto es importante. Para cumplir esta recomendación es necesario llevar un teléfono móvil con las baterías cargadas o cualquier otro medio de comunicación para lanzar la alarma. El GPS es de gran utilidad para comunicar adecuadamente nuestra posición y facilitar la localización. En España los teléfonos de emergencia más útiles son 112 (Protección Civil), 062 (Guardia Civil). En actividades extranacionales hay que ser conscientes a donde vamos y de las limitaciones que podemos encontrarnos en caso de sufrir un accidente y necesitar un rescate. Muchas veces se minimiza este riesgo, no se informa adecuadamente del mismo a los familiares y causa un gran revuelo e impacto mediático.


  • Gestión del riesgo


    Definimos el riesgo como la posibilidad de sufrir un daño debido a cualquier eventualidad en general o por el hecho de exponerse a un peligro. Manejar y analizar adecuadamente este riesgo se denomina gestión del riesgo.

    Partiendo que habrá situaciones donde no se pueda elegir el modo de actuación, esto puede suceder cuando se realizan labores de rescate en montaña o en otro entorno natural como puede ser una cueva, entendemos el riesgo como la probabilidad de que los rescatadores o la víctima sufran un accidente durante las labores de auxilio. Podemos reducir esta probabilidad mediante la prevención, la preparación y el cálculo del riesgo y, además, detectando y corrigiendo a tiempo los errores que se vayan produciendo.



    Análisis del riesgo

    En líneas generales para un adecuado manejo del riesgo deberemos:

  • Tener presente que siempre existe un mínimo riesgo, no existe el “riesgo cero”.
  • Evitar llegar a una situación de alto riesgo.
  • Mantenerse alerta.
  • Reevaluar constantemente el riesgo potencial al que se está expuesto.
  • Priorizar el concepto de seguridad como método de trabajo.
  • Aplicar procedimientos para reducir la probabilidad y gravedad del riesgo.

  • Por otro lado, existen otros factores que influyen en la probabilidad de sufrir un accidente como son los:

  • Ambientales
  • Humanos
  • Ambos (incidencia potencial)

  • Factores ambientales: Estos vienen determinados por:

  • Condiciones meteorológicas (sol, viento, lluvia, nieve, rayos...)
  • Temperatura (calor, humedad, frío...)
  • Orografía y características del lugar (altitud, verticalidad, caudal de agua de los barrancos, rios...)
  • Otros riesgos ambientales como animales, plantas, humos...

  • Estos factores causan patologías como asfixia o traumatismos por avalanchas, hipotermia, congelaciones, patología por calor, mal de montaña, ahogamientos, picaduras, alergias, intoxicaciones, etc.



    Factores humanos:

    Toda actividad tiene un “riesgo objetivo” que no siempre es coincidente con el “riesgo subjetivo", donde se entrelazan la percepción del peligro, las decisiones y los comportamientos. Esta falta de sintonía puede llevar a que en determinadas condiciones, las decisiones que se tomen para el desarrollo de la actividad sean acertadas o equivocadas. A esta situación denominada en inglés “situational awareness”, se define como la habilidad de identificar, procesar y comprender todos los de los elementos que interaccionan con el grupo mientras realiza una actividad, es decir, saber lo que está pasando alrededor.

    Existen cinco errores en la toma de decisiones que no se pueden olvidar:

  • 1. Asumir que todas las situaciones parecidas son similares en sus consecuencias.
  • 2. Juzgar los hechos por los recuerdos y no por los datos concretos.
  • 3. Pecar de autoconfianza.
  • 4. Minimizar el riesgo al ajustarlo a nuestras expectativas.
  • 5. Relacionar los acontecimientos como coincidentes sin tener suficientes conocimientos de los mismos.

  • Los factores humanos que están relacionados con el riesgo o con la probabilidad de sufrir accidentes se dividen en:

    1. Condiciones potencialmente inseguras debidas a:

  • Equipamiento técnico erróneo o insuficiente.
  • Condiciones físico-psíquicas deficitarias.

  • 2. Acciones potencialmente inseguras debidas a:

  • Procedimientos inapropiados o no autorizados.
  • Falta de supervisión y de protección.

  • 3. Decisiones potencialmente inseguras debidas a:

  • Presión familiar, de los acompañantes o de la prensa
  • Errores de juicio
  • Cansancio
  • Frío

  • Finalmente, no podemos olvidar que hay una serie de factores humanos con gran influencia en nuestras decisiones, destacando que:

  • Todos aprendemos por “prueba-error”. En la montaña y el medio natural “la primera prueba puede ser la última”.
  • Existen muchas más soluciones equivocadas que acertadas.
  • El incidente es una suma de errores.
  • El apoyarse en el grupo puede dar una falsa seguridad.
  • Los jóvenes tienen el riesgo como valor individual y social, y los veteranos la prudencia como indecisión y miedo.
  • Existe un ansiedad por querer realizar muchos objetivos en poco tiempo.

  • Recomendación final


    "La vida es demasiado bonita como para arriesgarla conscientemente en la montaña o donde sea. El riesgo es parte del montañismo, pero nunca escale para morir. La valoración el riesgo es necesaria para equilibrar la ambición. Disciplina significas saber poner límites a tus habilidades". (Reinhold Mesnner).

    "La mejor prevención empieza con el conocimiento de uno mismo. La vía de escalada del futuro, la más difícil, el verdadero piolet de oro, se llama Neuroprevención; y el material que necesitamos para ascenderla se llama temperamento y carácter. ¿Los conoces? (Alberto Ayora)

    Enlaces y bibliografía relacionada:

  • Alberto Ayora: Gestión del riesgo en montaña y actividades al aire libre. Ediciones Desnivel, 2011.
  • Pit Schubert: Seguridad y riesgo. Análisis y prevención de accidentes de escalada. Ediciones Desnivel, 1996.
  • Pit Schubert: Seguridad y riesgo en roca y hielo. Análisis y prevención de accidentes de escalada (volumen II). Ediciones Desnivel, 2007
  • Manuel Luis Avellanas: Riesgos y limitaciones del tratamiento médico urgente en un medio hostil. En: Atención al accidentado en el medio natural. Guía de urgencias. Edika Med, 2009


  • Los peligros de la montaña y en lugares salvajes y aislados no se pueden descartar por completo, sólo podemos intentar reducirlos. Siempre quedará un remanente de riesgo que, paradójicamente, en alguna medida es el estímulo hacia las montañas. Sería un gravísimo error adjudicar todos los riesgos que no se quieran evitar, por los motivos que sean, a este remanente.

    Siempre hemos comentado que el riesgo cero no existe y, por consiguiente, tampoco existe la seguridad 100%. Cuanto mayores sean los riesgos, especialmente aquellos evitables y que no se quieren reducir, menores serán las posibilidades de sobrevivir.

    En toda gestión del riesgo lo recomendable es reducir al máximo los peligros. El resto, los que no se pueden evitar ni con la mejor intención porque resultan imposibles de reconocer o porque son tan absurdos que ni siquiera se pueden considerar, son los llamados riesgos residuales, que por sí solos son suficientes como para provocar cualquier accidente.






    Coordinador: Dr. Manuel Avellanas
    Unidad Funcional de Congelaciones y Patologías de Montaña.
    Hospital de San Jorge de Huesca
    Correo electrónico: ucongelacioneshsj@salud.aragon.es


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