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Mal de altura

Quienes viajen a diferentes partes de mundo y elijan la montaña como destino, deben conocer antes de partir cómo prevenir, reconocer y tratar el Mal de altura o Mal Agudo de Montaña, como también se le conoce.

La tolerancia al mal de altura es variable en cada individuo, sin poder predecirse anticipadamente con pruebas, ni siquiera el entrenamiento físico modifica la susceptibilidad siendo, la mejor referencia la experiencia previa del viajero a la exposición a altitudes elevadas.

Factores que influyen en su aparición:

  • La velocidad de ascenso: cuanto más rápido se asciende, mayor es el riesgo de hipoxia (falta de oxígeno).
  • La altura alcanzada: mayor probabilidad de aparición a alturas mayores a 3.000 metros.
  • Tiempo de exposición: a mayor tiempo de permanencia a grandes alturas, mayor dificultad.
  • Grado de esfuerzo: mayor riesgo si se realiza un gran esfuerzo, sin un adecuado descanso y suficiente hidratación.
  • Dieta e hidratación: es recomendable una dieta rica en hidratos de carbono y beber más de tres litros al día.
  • Variaciones individuales: susceptibilidad individual no predecible.

Clínica

Las formas clínicas más frecuentes:

Mal de montaña agudo

La sintomatología suele aparecer a las 6-12 horas, incluso 72 horas, desde la permanencia en altitudes elevadas, generalmente con el ascenso rápido por encima de los 2.500-3000 metros. Y suelen desaparecer tras la correcta aclimatización entre el segundo y séptimo día.

Se caracteriza por la aparición de falta de aire, dificultad para respirar, cefalea, malestar general, taquicardia, nauseas y/ vómitos, pérdida de apetito, somnolencia, ansiedad, agresividad, sensación de mareo, marcha tambaleante, como una sensación de “borrachera”.

Una vez que aparecen los síntomas se debe limitar la actividad física a lo mínimo posible, intentar el descenso de forma progresiva, evitando siempre sigue ascendiendo para evitar la evolución a Edema agudo de pulmón o Edema Cerebral.

Edema pulmonar

Si se sigue ascendiendo, a los síntomas anteriores se suma tos irritativa o con expectoración sanguinolenta, aumento de la dificultad para respirar, debilidad, etc.

Ante la aparición de estos síntomas se debe realizar el rápido descenso del viajero para iniciar el tratamiento médico adecuado.

Edema cerebral

Cuadro extremadamente grave y urgente que requiere el tratamiento de personal sanitario especializado, realizando igual que en el caso de edema pulmonar, un descenso rápido.

Los síntomas son: cefalea persistente que no mejora con analgésicos habituales, alucinaciones, confusión, alteraciones de la marcha. Si este cuadro evoluciona el viajero entrará en un coma profundo.

Hemorragia retiniana

La clínica depende del área del globo ocular afectada, pudiendo producir alteraciones visuales si afectan al área macular. Suele aparecer en alturas superiores a 5.000 metros y las recomendaciones son similares a las anteriores, iniciar el descenso rápidamente y ponerse en manos de un médico especializado.

Recomendaciones para enfermos crónicos

Se recomienda evitar viajar a zonas de gran altura a los viajeros que presenten alguna de estas patologías, y si es necesario el viaje deben visitar antes a su médico para que les de unas recomendaciones antes y durante el viaje.

  • Angina de esfuerzo o enfermedad crónica pulmonar descompensada
  • Hipertensión pulmonar sistémica
  • Síndrome de apnea nocturna
  • Anemia de células falciforme
  • Infarto de menos de 4 semanas de evolución
  • Neumotórax espontáneo de repetición
  • Asma no controlado
  • Enfermedad tromboembólica
  • Epilepsia no controlada
  • Edema pulmonar de altura o edema cerebral de altura previo

Más información y bibliografía específica:


La experiencia de un viajero:
Por Rafael Pola
(El K2, Siete Leguas. Número XLVIII)


" Eva tenía la cara hinchada y grandes dificultades para respirar. No parecía haber duda. Aquello tenía toda la pinta de ser un edema pulmonar. Para Juan Pedro, el médico del grupo, la única solución era iniciar, cuando antes, el descenso a cotas más bajas, renunciando a realizar el Paso de Gondogoro. De otra forma, el problema podría llegar a agravarse y desembocar en un fatal desenlace. Varios miembros más del equipo presentaban también claros síntomas de mal de altura: edemas faciales, dolores de cabeza, desórdenes intestinales …


De todas formas, no íbamos a poder cruzar el Gondogoro porque el tiempo había empeorado mucho en las últimas horas y aquella ruta resultaba impracticable. El paso del Gondogoro es un collado próximo a los 5800 metros que permite regresar al punto de origen del “trekking” evitando el penoso retorno por la difícil morrera del glaciar Baltoro. En la última semana la adversa climatología y los desprendimientos de rocas habían causado la muerte de un porteador en aquel paso. Otros cuatro porteadores más habían fallecido y dos alemanes habían resultado heridos como consecuencia de un gran corrimiento de tierras producido en el campamento de Urdukas la noche siguiente a la de haber dormido nosotros allí

Juan Pedro decidió esperar al día siguiente para tomar la decisión definitiva sobre qué hacer con Eva.


Eva sigue mal. Eva es joven, fuerte y practica habitualmente montañismo. Sobre el papel debería ser una de las personas menos afectadas por el mal de altura, sin embargo, ya desde los primeros días de ascensión su cuerpo se resistió a aceptar la altura. Eva definitivamente tiene edema pulmonar. Esta mañana ha intentado salir en dirección al campo base del Broad Peak, pero poco tiempo después ha tenido que renunciar a ello regresando agotada al campamento. Juan Pedro dice que no podemos esperar más, que debemos recogerlo todo y comenzar el descenso …

Eva cada vez está peor. Ha pasado toda la noche tosiendo y respira con gran dificultad. Emprenderemos el camino de vuelta tratando de comprimir dos jornadas en una para así descender más rápidamente a cotas de altura que mejoren el estado general de nuestra compañera. La pasada noche, una gran tormenta de nieve lo ha cubierto todo. Nada más clarear el día iniciamos la vuelta en medio de un fuerte temporal que no nos deja ver más allá de quien nos precede en el camino. Cada media hora paramos para darle un respiro a Eva. Aunque a lo largo del camino unos y otros nos vamos turnando para llevarle el equipo y el agua, horas y horas de incesante caminar terminan por minar sus fuerzas. Cuando después de doce horas avistamos por fin el campamento de Urdukas, Eva ya no puede más, le cuesta respirar y los últimos 500 metros de empinada y accidentada subida hasta la tienda están a punto de hacerla desfallecer. Completamente extenuada y al límite de sus energías, se mete en su saco hasta el día siguiente.

Antes de emprender el camino de vuelta contemplamos el desastre producido hace unos días por el desprendimiento de parte de la ladera en el campamento de Urdukas. Hacemos un minuto de silencio en recuerdo de los porteadores fallecidos, hace unos días en ese mismo lugar.

Eva parece que ha recobrado las fuerzas y respira mucho mejor. A partir de ese momento y a lo largo de las próximas jornadas, su mejoría irá progresivamente en aumento. Ya en Askole, su aspecto y estado general se normalizará casi del todo, aunque todavía tardará semanas en recuperarse por completo. Descender rápidamente cotas más bajas le ha obrado el milagro "



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