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Esquiar sin lesiones

Aunque todos sabemos, o hemos oído comentar lo importante que es calentar antes de iniciar cualquier actividad física, la realidad es que por pereza o por la emoción de empezar a esquiar, la mayoría de nosotros se olvida de ello cuando llega el momento de empezar a esquiar.

Es bueno recordar la importancia que tiene calentar y estirar, que radica en un doble objetivo, por un lado preparar nuestro organismo física, fisiológicamente y psicológicamente para la realización de una actividad deportiva y por otro lado una función terapéutica en la que se pretende evitar la aparición de lesiones.

El calentamiento es el conjunto de ejercicios, ordenados y graduados, de todos los músculos y articulaciones cuya finalidad es preparar el organismo para la práctica físico-deportiva y para que rinda adecuadamente, evitando lesiones.

La finalidad del calentamiento es conseguir que nuestro organismo alcance un nivel óptimo de rendimiento de forma paulatina para que, desde el comienzo del esfuerzo, podamos rendir al máximo.

La realización del calentamiento tiene como ventajas: aumentar el ritmo cardíaco (el corazón late más deprisa enviando más sangre a los músculos), aumentar el ritmo respiratorio y aumentar la temperatura de los músculos facilitando así sus movimientos.

Los aspectos más físicos preparan nuestro organismo desde el punto de vista cardiovascular aumentando la frecuencia cardiaca y el aporte de oxigeno a los músculos. Con movimientos articulares suaves aumentamos el calor necesario para las funciones metabólicas de los músculos favoreciendo sus contracciones y mejorando nuestra coordinación a la hora de realizar gestos técnicos posteriores.


Fases específicas del calentamiento para esquí

1. Fase de activación cardiovascular y respiratoria: antes de ponernos los esquíes, consiste en poner en marcha el sistema cardiovascular con ejercicios en los que predomine el trabajo aeróbico, como trote suave, ejercicios de saltos etc.

2. Fase de movilidad articular: en la que realizaremos movimientos de las diferentes articulaciones, con ejercicios de rotaciones o circulares con el objeto de darles la temperatura necesaria.

3. Fase de estiramientos: debemos realizarlos en una primera fase sin esquís y posteriormente con los esquís puestos, ya que suponen una excelente herramienta de apoyo.

4. Fase específica: comenzaremos esta fase con un descenso continuado a velocidad suave, por una pista fácil y adaptándonos a las condiciones de la nieve. Seguiremos con un aumento moderado del ritmo y velocidad de forma progresivamente en las siguientes dos o tres bajadas.

Y ahora sí, ya estamos preparados para disfrutar de nuestra jornada de esquí, con nuestro organismo preparado y minimizando la posibilidad de sufrir lesiones.



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