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Botiquín de Montaña y Trekking

Toda actividad en la montaña o en otro medio natural lleva un riesgo asociado. En la práctica de estas actividades pueden surgir pequeños problemas médicos de fácil resolución si se lleva un pequeño botiquín. En ocasiones, la llegada de la asistencia médica puede tardar horas e incluso días o, según la zona del país, simplemente no llegar. En estas circunstancias todavía es más necesario llevar un botiquín.

Recomendar un botiquín no es fácil. Si se quieren cubrir todas las patologías posibles, difícilmente cabrían en una mochila todos los medicamentos y el material sanitario necesario. Además, como en la mayoría de las ocasiones no se tendrá un médico en el grupo, su confección debe estar pensada tanto para ser utilizada por personal no sanitario, como en aquellos factores que influyen en la actividad deportiva que se tenga pensado realizar (aislamiento, altitud, dificultad de la actividad, y duración de la misma). En su confección, también es fundamental, conocer el historial médico del grupo que va a realizar la actividad, y especialmente los antecedentes alérgicos a los medicamentos que pueda tener algún componente del mismo.

Cabe preguntarse si sirve de algo llevar un pequeño botiquín dentro de una mochila. Indudablemente no sirve de nada cuando no se sabe utilizar, pero es indiscutible su beneficio cuando existen conocimientos para emplearlo adecuadamente. Pero habida cuenta que el montañero que elabora un botiquín no tiene por qué poseer la cualificación necesaria y que se puede necesitar especificaciones concretas en dependencia del historial médico, es fundamental consultar siempre con un médico para que nos ayude y aconseje.

Otro de los problemas que surgen en la elaboración del botiquín es el tamaño y el peso del mismo. Todos sabemos que el espacio de las mochilas es limitado y que cuanto más grande puede suponer más peso. Y la experiencia nos hace ser muy conscientes de que todo peso recae sobre los hombros durante el tiempo que dure la actividad. Por eso, “para que un botiquín sea práctico y asequible debe ser de tamaño pequeño y de poco peso”.

Un punto muy debatido es la introducción en un botiquín de montaña de fármacos inyectables, como los analgésicos. Inicialmente no se puede decir que no, pero dejando bien claro que la medicación inyectable no debe utilizarla todo el mundo, sino personal experto y autorizado legalmente (sanitarios). Muchas veces ocurre un accidente de montaña y acuden en ayuda profesionales de la enfermería y la medicina que no llevan botiquín en su mochila, pero que podrían utilizar el nuestro para ayudar a la víctima. Además, para que un medicamento sea eficaz no tiene que ser exclusivamente administrado por vía inyectable, sino que existen también presentaciones galénicas de algunos medicamentos para ser utilizados por vía sublingual (debajo de la lengua), vía que facilita la absorción rápida del medicamento y, por tanto, su acción beneficiosa. Además, existen algunos fármacos inyectables, como es el caso del analgésico metamizol, que la misma presentación inyectable sirve para administrarse bebida por vía oral, aunque su eficacia y rapidez es más limitada que la administración intramuscular y, especialmente la intravenosa.

Preparación y características de un botiquín de montaña

Toda preparación de un botiquín de estas características debe hacerse condicionado a una serie de factores que están implicados en su preparación. Estos factores son los siguientes:

  • Tipo de actividad
  • Duración de la actividad
  • Número personas del grupo
  • Historial médico previo
  • Posibles riesgos
  • Conocimientos sanitarios
  • Climatología y altitud
  • Entorno
  • Aislamiento
  • Dificultad ayuda sanitaria exterior
  • Experiencia
  • Responsable de la actividad

  • Para hacer un botiquín útil y operativo desde el punto de vista farmacológico, y que además no sea pesado ni voluminoso también es necesario establecer unos criterios que ayuden a la composición del mismo. Estos criterios son:

  • Volumen lo más pequeño posible
  • Peso lo más pequeño posible
  • Hermético
  • Resistente a golpes
  • Sin material que se pueda improvisar con facilidad (por ej. tijeras)

  • Fármacos:

  • Realmente útiles y efectivos
  • Seguros, sin antecedentes alérgicos, con amplio margen terapéutico y sin efectos secundarios importantes
  • Formas galénicas estables
  • No narcóticos
  • Consulta previa con un médico
  • Instrucciones de uso claras y precisas

  • Botiquines personales de la CISA-IKAR

    La Comisión Internacional de Socorro Alpino (CISA-IKAR), organismo internacional de referencia, propone un botiquín modular teniendo en cuenta el grado de instrucción del usuario. Se trata de un sistema modular, complementario, y que dependen de la formación y responsabilidad del portador. Este sistema modular comprende:

  • Un botiquín básico para montañeros que no sean ni guías mi médicos.
  • Un botiquín complementario para el uso de guías de montaña acreditados.
  • Un botiquín complementario para compañeros médicos.

  • La composición de éstos botiquines complementarios, que debe ser adaptado por los médicos responsables a las exigencias legales de cada país y a la disponibilidad de los diferentes fármacos, es la siguiente:

    Módulo básico 1: para alpinistas

  • Dolor, Fiebre: paracetamol (10 comprimidos).
  • Espasmolítico: espasmolítico habitual, no especifica cual (5 comprimidos).
  • Tos: dihidrocodeína retard 25 mg (5 comprimidos).
  • Resfriado: gotas descongestionantes nasales en frasco de plástico (1 frasco).
  • Faringitis: pastillas para chupar (10 comprimidos).
  • Diarrea no infecciosa: loperamida (5 cápsulas).
  • Vómitos, náuseas: metoclopramida 10 mg (5 tabletas)
  • Acidez de estómago: ranitidina 300 mg u omeprazol 20 mg (5 comprimidos) o un antiácido como el hidróxido de aluminio o magnesio (10 comprimidos).
  • Ojos: pomadas desinfectantes, vasoconstrictoras y antiinflamatorias (1 tubo).
  • Labios: bálsamo protector de labios (1 tubo).
  • Desinfectante: povidona yodada 10 ml (p.ej. Betadine®) (1 frasco).
  • Varios: 2 vendas de gasa 5 cm x 10 m, esparadrapo, apósitos adhesivos, toallitas de alcohol, 3 hojas de bisturí, 1 pequeña pinza, 1 par de guantes.
  • El módulo se guarda en una caja de aluminio de 9 x 17 x 3 cm, con instrucciones de empleo detalladas de todos los medicamentos citados, incluidas las dosis. Peso total 300 gramos.

  • Módulo Extensión 2: para guías de montaña

  • Angina de pecho: nitroglicerina (5 cápsulas).
  • Altitud:

  • o Acetazolamida 500 mg (10 cápsulas).
    o Nifedipina retard 20 mg (10 comprimidos).
    o Dexametasona 4 mg (10 comprimidos).
  • Agotamiento: vitaminas con glucosa (10 comprimidos).
  • Somníferos: zolpidem o midazolam* (5 comprimidos).
  • Dolor moderado a intenso: Ampollas de tramadol 100 mg para uso sublingual (3 ampollas).
  • Varios: 1 jeringuilla 2 ml desechable, 3 agujas hipodérmicas.
  • Los módulos 1 y 2 que son complementarios, se guardan en una caja de aluminio 9,5 x 18 x 4 cm, con instrucciones de empleo detalladas de todos los medicamentos citados, incluidas las dosis. Peso total 350 gramos.
  • * ¡Atención! Los hipnóticos pueden inducir edema pulmonar de altitud en personas predispuestas. El médico decide si se incluyen en este módulo.

  • Módulo extensión 3: para médicos alpinistas

  • Altitud: nifedipina 10 mg (5 cápsulas).
  • Antibióticos: ciprofloxacino 500 mg o Cotrimoxazol 160/800 mg (5 comprimidos).
  • Adrenalina: adrenalina 1 mg, 1 jeringuilla 1 ml, 1 catéter venoso con su aguja.
  • Heridas: seda y aguja para suturar sin necesidad de portaagujas.
  • Valorar:

  • o Antiemético inyectable (p.ej. metoclopramida o droperidol).
    o Analgésico inyectable potente (p.ej. ketamina u opiáceos).
    o Midazolam ampolla (1 ml, 5 mg/ml).
  • • El conjunto de los tres módulos se guardan en una caja aluminio de 9,5 x 18 x 4 cm, con instrucciones de empleo detalladas. Peso total 380 gramos.

  • En el módulo 2, pensado para los guías profesionales de montaña, proponen un fármaco inyectable por los siguientes motivos:

  • Puede darse el caso, en un accidente de montaña, que haya médicos y personal de enfermería alrededor del accidentado y que éstos no lleven ningún material válido para la atención sanitaria.
  • El fármaco propuesto es el tramadol en presentación galénica en ampollas inyectables. Sin embargo, también se absorbe completamente por vía sublingual y su efecto es rápido y no tóxico. Es importante enseñar previamente a los guías a aplicar el contenido directamente en la boca cuando no exista personal autorizado o con conocimientos para la administración parenteral. No obstante, cuando la CISA-IKAR realizó la recomendación del tramadol en ampollas, no existía ninguna forma galénica comercial para la administración específica sublingual. Hoy día existe la posibilidad de administrarlo específicamente por vía sublingual mediante gotas o tabletas bucodispersables.
  • El tramadol es un opiáceo menor, con una potencia analgésica entre 5 y 10 veces menor que la morfina y está indicado para el dolor moderado a intenso. A diferencia de otros opiáceos, la posibilidad de desencadenar una depresión respiratoria es muy remota, pero posee similarmente unos efectos secundarios como náuseas, vértigos y vómitos de frecuente aparición, que sería conveniente explicar al accidentado previamente a su administración para no aumentar su ansiedad en caso de que se manifiesten.
  • El contenido de los tres módulos debe tomarse orientativo y completarlo de acuerdo con las necesidades de cada uno y atendiendo a su historial clínico. Otros componentes del botiquín que pueden ser necesarios son los siguientes.

  • Paludismo. Prevención contra el paludismo cuando se realicen actividades en zonas endémicas al paludismo. El más recomendado, por sus escasos efectos secundarios en la altitud, es la combinación de dos fármacos: atovacuona / proguanil (Malarone®).
  • Pastillas potabilizadoras del agua. No todas las pastillas cubren contra los protozoos y sus formas quísticas como la amebas. Nosotros utilizamos habitualmente una solución de tintura de yodo al 8%: dos gotas de la solución por cada litro de agua. Dejar el agua en reposo durante 30 minutos antes de beber si la temperatura del agua es de al menos 25 ° C. Si el agua está más fría, aumentar el tiempo de reposo (por cada 10º menos de 25º doblar el tiempo antes de beberla). La potabilización con povidona yodada (Betadine®), no ha demostrado totalmente su utilidad, pero en caso de urgencia se recomienda usar una dosis de 8 gotas durante 15 minutos o de 4 gotas durante 30 minutos por cada litro de agua.
  • Sales de rehidratación oral. Necesarias para combatir la deshidratación que puede ocasionar los trastornos digestivos y las diarreas. Una forma de improvisar sales de rehidratación es añadiendo a un litro de agua mineral, o hervida, o yodada, 4 cucharas soperas de azúcar, el zumo de un limón, una pizca de sal y otra pizca de bicarbonato.
  • Mal de altura. Por encima de los 2.500-3.000 metros puede aparecer el mal de altura. La mejor prevención es planificar adecuadamente la ascensión (menos de 400 metros de desnivel durante dos días consecutivos) o mediante la profilaxis farmacológica con acetazolamida, dexametasona o ginkgo bilova (Tanakene®). Nosotros somos partidarios, por sus escasos efectos secundarios, hacerla con ginkgo bilova (Tanakene®): 80 mg de la solución oral cada 12 horas, comenzando 5 días antes, o 60 mg cada 8 horas comenzando 1 día antes. El edema pulmonar de la altitud puede prevenirse específicamente con nifedipino, salmeterol, sildenafilo o dexametasona. Estos mismos fármacos, excepto el ginkgo bilova, se utilizan también para tratar el mal de altura.
  • Protección solar. Gafas de sol, gorro, cremas fotoprotectoras o colirios para evitar la queratitis de los rayos ultravioleta del sol (oftalmía de las nieves).
  • Evitar pomadas y medicamentos fotosensibles. Algunas pomadas antiinflamatorias son fotosensibles. También hay medicamentos que potencian la fotosensibilidad, como el antibiótico doxiciclina.
  • Material de cura. Dentro del material de cura del módulo básico, se podría incluir gasas vaselinadas como Linitul® o Tulgrasum® para aplicar como una primera capa en una herida o quemadura, tiras de aproximación de los bordes de una herida (steri-strip,), adhesivos para prevención y tratamiento de las ampollas (incluida una aguja con seda para su drenaje), alguna venda elástica, las clásicas tiritas, tijeras, pinzas e imperdibles.
  • Otros. Pomadas antihistamínicas (para casos de alergias a las picaduras de insectos), preservativos.

  • En definitiva, no es posible aconsejar un botiquín único y universal para todas las actividades que se pueden desarrollar en la montaña y en el medio natural. El botiquín de montaña debe adaptarse a las necesidades de cada uno, utilizando solo aquello que se conoce y se sabe usar, buscando consejo médico para su elaboración, evitando todo aquello que no sea necesario y cuidando el peso y tamaño del mismo. Es recomendable y de gran ayuda una formación previa en primeros auxilios.








    Coordinador: Dr. Manuel Avellanas
    Unidad Funcional de Congelaciones y Patologías de Montaña.
    Hospital de San Jorge de Huesca
    Correo electrónico: ucongelacioneshsj@salud.aragon.es


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