Fundación Io

Pintura e infección

El combate entre don carnaval y doña cuaresma

de Pieter Brueghel, el viejo.

Por el Dr. Alberto Ortiz

A lo largo del siglo XVI, se produjeron cambios notables en los Países Bajos. El más importante de todos fue la aparición de la Reforma protestante que prendió con gran virulencia en el norte de Europa. La ruptura de esta nueva doctrina con Roma anunció una serie de cambios políticos y sociales que habrían de desarrollarse posteriormente. En el campo de la pintura, el calvinismo se tradujo en la desaparición de las imágenes de tipo religioso en los templos e iglesias, dejando a los pintores sin una de sus clientelas más importantes. Sin embargo, sobresalieron otros temas, como el paisaje o las escenas cotidianas y costumbristas, en las composiciones de los artistas. Este fue el caso de Pieter Brueguel, que se especializó en escenas de género muy del gusto de una incipiente burguesía comercial. Con un estilo detallista, con clara influencia del Bosco, desarrolló una producción de representaciones pictóricas, basadas muchas de ellas en refranes, cuentos y dichos populares flamencos, y donde se pueden apreciar los rasgos locales y regionales más llamativos.

 El combate entre don carnaval y doña cuaresma

Pintor: Pieter Brueghel, el viejo.
1525-1569. Escuela flamenca

Título: “El combate entre don carnaval y doña cuaresma ”.
1559. Museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches), Viena.

Características: 121,3 x 171,5 cm. Óleo sobre madera.

Uno de los cuadros más curiosos es el que tiene como argumento la batalla entre el Carnaval y la Cuaresma, a modo de parodia de un torneo medieval. La riña se puede apreciar en primer término, con la figura de Carnaval, de complexión gruesa, montado sobre un tonel y armado con un espetón del que prenden un pollo y la cabeza de un cerdo, y la Cuaresma, de aspecto escuálido, con un panal de abejas sobre la cabeza, sentada sobre una silla de iglesia que colocada sobre un carro del que tira un monje y una monja, y empuñando una pala de panadero con dos arenques. No es casualidad que los diferentes alimentos, tanto de uno como del otro contrincante, simbolicen las diferentes comidas habidas en una y otra época del calendario litúrgico. La ubicación de esta escena tiene lugar en la plaza de una localidad flamenca donde, además, se pueden apreciar a una muchedumbre compuesta por los más diversos y variopintos miembros de la sociedad flamenca: comerciantes, feligreses en una procesión, niños jugando, mujeres en sus quehaceres domésticos y otra serie de individuos de las más diferente condición. Uno de estos grupos, que entre la multitud pasa un tanto desapercibido, es el que está compuesto por un conjunto de mendigos lisiados que, al igual que el resto de la población, se encuentran celebrando el festejo (figura 1).

 Figura 1. Mendigos celebrando el carnaval.

Es de destacar entre los mendigos al que se encuentra arrastrándose por el suelo con la ayuda de los trípodes sujetos con sus manos. La extrema delgadez, así como la deformación de sus piernas, inducen a pensar que se trata de un afectado de poliomielitis. El virus causante de la enfermedad tiene afinidad por la sustancia gris de la médula espinal y, aunque la infección suele cursar de forma asintomática, en algunas ocasiones puede derivar en situaciones más graves. En estos casos, hay afectación de la sustancia gris de la médula espinal con parálisis de los nervios motores y de las fibras musculares inervadas por los mismos. También puede haber afectación meníngea, trastornos vegetativos e insuficiencia respiratoria. La secuela de la poliomielitis es la atrofia de los músculos de los miembros inferiores con carácter irreversible y permanente. En el caso de este lienzo, esta parálisis es simétrica, es decir, ha afectado por igual a las dos piernas y las consecuencias son la imposibilidad de mantener el estado de bipedestación.

Los otros miembros lisiados, bien pudiera tratarse de leprosos, como se desprende de la capa llena de colas de zorros que lleva alguno de sus componentes, y que constituían el distintivo para este tipo de enfermos. No obstante, tampoco hay que descartar que simplemente se trate de meros impedidos cuya mutilación haya sido debida a algún traumatismo o cualquier otra causa. En cualquier caso, la mendicidad significaba la forma de vida obligada como consecuencia de la exclusión que estas personas sufrían.

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