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Pintura e infección

San Sebastián intercede en una epidemia de Peste

de Josee Lieferinxe

Por el Dr. Alberto Ortiz

Poco se conoce sobre la vida del pintor de origen holandés Josee Lieferinxe, excepto que estuvo activo en el sur de Francia a finales del siglo XV, y que se especializó en la producción de retablos destinados a la decoración del interior de iglesias. En este sentido, su trabajo más destacado fue el retablo dedicado a San Sebastián, y cuyo destino era la decoración de una capilla perteneciente a la iglesia de Nuestra Señora de Accoules, en Marsella. El retablo constaba de seis tablas, actualmente desperdigadas por diversos museos de todo el mundo, destacando el fragmento en el que el santo actúa como intercesor durante los brotes epidémicos que se asolaban las ciudades.

 San Sebastián intercede en una epidemia de Peste

San Sebastián fue un oficial romano que sufrió martirio en tiempos de Diocleciano por defender su fe cristiana. En un primer momento, se le condenó a morir asaetado, pero sobrevivió a este tormento, para posteriormente causarle la muerte mediante la decapitación. Ya en el siglo VI, durante una epidemia, supuestamente de malaria, en la ciudad italiana de Pavía, sus restos fueron hallados y trasladados a un templo que se erigió bajo su advocación, cesando milagrosamente la epidemia en ese mismo instante. Desde entonces, el santo gozó de una gran popularidad en Italia, y por extensión en toda Europa, siendo invocado para lograr la finalización de las diversas plagas que causaban estragos entre la población.

De acuerdo con la iconografía de la época, San Sebastián aparece en la parte superior del cuadro, con su cuerpo cubierto de flechas que recuerda la primera forma de martirio. El santo se encuentra arrodillado ante la divinidad, identificada en esta ocasión con la figura de Jesucristo, intercediendo y rogándole por el fin de la epidemia. Justo debajo, se está produciendo el combate entre un ángel y un ser maléfico, imagen que tradicionalmente ha sido relacionada con la epidemia. De acuerdo con la mentalidad y creencia de la época, las epidemias eran producto de una conducta pecaminosa y libertina, que originaba el castigo divino mediante la diseminación de la enfermedad. Pero al mismo tiempo, la vuelta a la fe y a la rectitud en el comportamiento, eran elementos suficientes para producir la finalización de la pena impuesta.

Como suele ser habitual en este tipo de representaciones, en la parte inferior de la composición se corresponde con la imagen terrenal de la epidemia. En esta ocasión, el artista ubica la acción en la ciudad francesa de Aviñón, y se centra principalmente en el trabajo que realizaban los hombres en transportar los cadáveres, víctimas de la epidemia. Así, se puede ver en el horizonte, detrás de la muralla, a dos hombres cargando con un cadáver, al igual que otro que sube por unas escaleras con otro cuerpo sobre sus espaldas, como se puede ver en el centro de la composición. Ya en un primer plano, otro cadáver, envuelto en un sudario, es arrojado a una fosa común donde se encuentran depositados otros muchos cuerpos. Toda la escena tiene lugar en el umbral de un templo, donde varios sacerdotes están oficiando una ceremonia religiosa.

Es precisamente en este mismo momento, cuando uno de los porteadores cae, presa de la enfermedad. Este hombre manifiesta un notable abultamiento en la base derecha del cuello, lo que induce a pensar que se trata de una adenopatía localizada en los ganglios cervicales (figura 1). Esta característica es típica de una infección producida por la bacteria Yersinia pestis, agente causante de la peste bubónica, y causa más probable de la epidemia que afecta a la localidad.

 Figura 1

Pintor: Josee Lieferinxe.
Activo entre 1493-1505. Escuela holandesa.

Título: “ San Sebastián intercede en una epidemia de Peste ”. 1499. Walters Art Gallery, Baltimore (EEUU).

Características: Dimensiones 81,8 X 55,4 cm. Óleo sobre madera.



Otra característica que podemos ver en la pintura, y un hecho muy común en este tipo de cuadros, es la representación de diversas actitudes desarrolladas por las personas que afrontan estos dolorosos acontecimientos. El asombro, la consternación, la resignación o la histeria, dan una idea de los diferentes comportamientos de una muchedumbre presa del pánico y de la desesperación.

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