Fundación Io

Pintura e infección

San Roque como patrón de la peste

de Peter Paul Rubens.

Por el Dr. Alberto Ortiz

No sólo en los países mediterráneos las figuras de los santos, como intercesores y auxiliadores de los enfermos, gozaron de gran popularidad. En el católico Flandes, donde el protestantismo no llegó a arraigar, también hubo una gran devoción por estas imágenes. Como muestra de este culto, tenemos esta pequeña tabla pintada por Rubens en 1626 por encargo de la Fraternidad de San Roque de Aalst. La tabla habría de servir de modelo para una pintura de mayores dimensiones con destino al altar consagrado al santo en la iglesia de San Martín (Figura 1). Si se comparan ambas imágenes, no se observan diferencias muy significativas en cuanto a la composición del lienzo, pero no se puede decir lo mismo en cuanto al tratamiento del color y la inclusión de nuevos elementos, advirtiéndose especialmente en la parte superior de la composición.

 San Roque como patrón de la peste

Pintor: Peter Paul Rubens.
1577-1640. Escuela flamenca.

Título: “Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos ”.
1626. Colección Thyssen-Bornemisza. Madrid.

Características: 64,3 x 49,5 cm. Óleo sobre tabla.

El tema iconográfico elegido por Rubens no puede considerarse muy original. De nuevo la figura de San Roque vuelve a ser representada como el protector de una epidemia que afecta la población. En esta ocasión, el santo es custodiado por la figura de Jesucristo que le señala a un pergamino, sostenido por un ángel, en donde se puede advertir la leyenda “ERIS IN PESTE PATRONUS” (eres el patrón de la peste); es el momento en el que San Roque es elegido para llevar a cabo la misión de proporcionar a los enfermos la ayuda espiritual que necesitan. En la parte inferior, los apestados contemplan la escena, no sin transmitir esa sensación de desesperación y dolor tan característica de otras representaciones.

En el caso de la peste, hay que tener presente que la infección estaba producida por la bacteria Yersinia pestis y uno de los cuadros clínicos más característicos es la formación de abscesos en los ganglios, principalmente localizados a nivel inguinal o axilar, abultamientos también conocidos como bubones.

 Figura 1. Altar de San Roque.

Paradójicamente, y aunque la pintura represente a víctimas de la peste, no se observan los signos clínicos típicos de este proceso infeccioso. Tampoco se contemplan en el San Roque, quizá porque el episodio que se describe es anterior al contagio que sufrió el santo y que le mantuvo aislado en un bosque. Sin embargo, si se pueden ver los otros elementos característicos de San Roque como son el bordón de peregrino y el perro que le llevaba comida durante su periodo de convalecencia. No obstante, y a pesar de no observarse ningún bubón en las axilas o ingles de los aquejados por la infección, éstos muestran la típica actitud de dolor e invalidez que los apestados. La presencia de los bubones, especialmente a nivel inguinal, produce un dolor tan intenso que el paciente tiende a mantener inmovilizado el miembro afectado, de forma que es frecuente que permanezca tumbado o tendido sobre el suelo. Ésta será una de las características de la representaciones de las plagas durante el siglo XVII, posiblemente porque los pintores, a los que se encargaban cuadros de esta temática, no conocían con exactitud la sintomatología de la enfermedad y preferían focalizar los estragos que la infección producía en el dolor y sufrimiento de los afectados.

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