Fundación io

Pintura e infección

La adoración de los pastores

de Ridolfo Ghirlandaio

Por el Dr. Alberto Ortiz

Como sucediese con otros pintores renacentistas italianos, Ridolfo Ghirlandaio creció y se crió en un ambiente muy propicio para el desarrollo de sus cualidades artísticas. Hijo del célebre pintor florentino Domenico Ghirlandaio, perteneció a una familia con gran tradición pictórica, ya que sus tíos también trabajaron como pintores en el taller de su padre. Ridolfo asimiló rápidamente las tendencias pictóricas de sus antecesores, aunque sin alcanzar la fama ni el talento que hicieron famoso a su padre. No obstante, algunos rasgos de su progenitor se pueden percibir en su estilo, como la simetría de la composición, la precisión en el dibujo o el gusto por el colorido.

Era muy habitual, entre los artistas de la época, incorporar a las composiciones figuras habituales otros elementos iconográficos que nada tenían que ver con la escena representada. En este sentido, no es de extrañar que en un tema tan navideño como la adoración de los pastores aparezcan otros personajes ajenos al asunto descrito por el Evangelio de san Mateo. Junto con los ángeles, los pastores, a quienes han anunciado la Buena Nueva del nacimiento de Jesús, la mula y el buey, aparecen en un primer plano dos santos de gran importancia para la mentalidad de la época: san Sebastián, semidesnudo y herido por varias flechas, y san Roque, con el bordón y el hábito de peregrino, ambos en acto de adoración y sumisión ante la Sagrada Familia.

Sendos santos fueron muy populares entre la población, que se encomendaba a ellos cuando surgían las epidemias. La memoria colectiva aún guardaba el momento en que una procesión con los restos de san Sebastián apaciguó los estragos que estaba causando una epidemia en el siglo VI. La popularidad de San Roque era más reciente, exactamente del siglo XIV, cuando fue elegido santo protector frente a la peste bubónica, enfermedad que el mismo santo padeció, después de acudir en socorro de los enfermos que fueron víctimas del primer gran brote epidémico en 1348.

Pintor: Ridolfo Ghirlandaio. 1483-1561.

Título: “ La adoración de los pastores”. 1510. Szépmûvészeti Múzeum, Budapest

Características: 148 X 132 cm. Óleo sobre madera.

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La inclusión de estas figuras en el pesebre es un anacronismo sólo justificable ante el riesgo de padecer una epidemia. La ubicación de la península italiana, como centro neurálgico del comercio con Asia, unido al intenso tráfico marítimo del Mediterráneo, era especialmente sensible al desarrollo de brotes epidémicos, especialmente de peste bubónica, infección muy temida a causa de la gran mortandad que provocaba, y de la que existe un considerable número de epidemias documentadas en aquel momento. Concretamente, en 1510, año en el que el artista pintó el cuadro, se desató una epidemia en el norte de Italia, cuyo foco inicial se localizó en la ciudad de Venecia, provocando un efecto devastador.

El hecho de que las epidemias de peste fueran una constante en toda Italia, era la razón fundamental por la que los clientes deseaban que contuvieran a los santos en este tipo de representaciones. En una época donde la imagen religiosa era el más importante incentivo para estimular la piedad y sensibilidad del creyente, la inserción de san Sebastián y san Roque, no sólo cumplía este fin sino que también dotaba a una imagen navideña de una influencia particularmente poderosa.

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