Fundación io

Mitología

Por el Dr. Alberto Ortiz

Ío. El Mito y la Realidad

REPRESENTACIÓN ICONOGRÁFICA DEL MITO

La imagen más antigua del mito nos la encontramos en un ánfora hallada en Italia y cuya datación es del siglo VI a. de C. En esta pieza de cerámica está representada Io, ya transformada en ternera, custodiada por el pastor Argos a la derecha y ante la presencia de Hermes que se acerca por la izquierda para liberarla (figura 1).

Figura 1 Figura 1.
Autor: Anónimo. 540/30 a. de C. Ánfora. Figuras en negro de Hermes, Io (vaca) y Argos. Staatliche Antikensammlungen. Munich. Alemania.

Tras la desaparición del mundo clásico de Grecia y Roma, y la implantación del cristianismo como religión oficial en casito toda Europa, no se realizarán más reproducciones artísticas del mito de Io hasta el Renacimiento italiano.

El renacimiento del mito Io

La revolución artística que se produjo en el Renacimiento, junto con las nuevas corrientes de pensamiento, traerían una nueva concepción del hombre y de la relación de éste con su entorno. El regreso a los ideales de la cultura clásica, desarrollados en Grecia y Roma, darán pie a una nueva forma de entender una sociedad en la que el hombre ocupará un lugar privilegiado. Sobre él gravitarán todos los aspectos sociales, políticos y religiosos que integrarán los pilares de esta nueva mentalidad. En este sentido, el arte se pondrá al servicio de esta nueva corriente, y el cuerpo humano será la base a partir de la cual los artistas desarrollarán su oficio. En los espacios públicos aflorarán esculturas, en iglesias y catedrales imágenes de santos y beatos, y en ámbitos más privados, al amparo de la nobleza y de una alta burguesía cada vez más influyente, y que ejercerá un importante mecenazgo durante esta época, se colgarán pinturas de una temática que comprenderá desde los episodios religiosos más conmovedores, objeto de un culto privado e íntimo, hasta escenas de tema profano con un trasfondo moralizante o propagandístico.

Este progresivo interés por el cuerpo humano se traducirá en una mayor curiosidad en aspectos como la anatomía, la proporción y la forma, originándose una creciente representación de las figuras desnudas. Por este motivo, se producirá un graduado interés en la mitología y la literatura clásica. Dioses, héroes de la épica y otros personajes de la tragedia griega y romana serán oportunamente utilizados, bien como modelos de valores e ideales a imitar, bien como seres degenerados dominados por el vicio y la corrupción.

No obstante, estas representaciones mitológicas no siempre tendrán un fin moralizante. Los asuntos mitológicos también serán una buena excusa para la exposición de un tema erótico gracias al desnudo femenino. A través de estos amores ilícitos, y en ocasiones depravados entre dioses y mortales, se buscará la reproducción de un mundo idealizado que permitirá al espectador dar rienda suelta a su imaginación y trasladar esas insinuaciones a su vida privada.

Esta temática erótica con trasfondo mitológico será la que permitirá alcanzar cierta reputación a Sandro Botticelli en la Florencia de los Medicis. Al amparo de su fama como pintor de historias profanas, los más ilustres habitantes de la ciudad acudirán a su taller a encargarle cuadros de estas características. En otras zonas de Italia, como la República de Venecia, estos asuntos mitológicos alcanzarán una gran difusión y notoriedad. Baste recordar a Tiziano como el más destacado a la hora de interpretar estos temas mitológicos en sus lienzos. Además ejercerá una influencia decisiva en otros pintores barrocos como Rubens o Velázquez.

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Figura 2 Figura 2.
Pintor: Antonio Allegri “Correggio”. 1489-1534. Escuela Italiana. Título: “Io y Júpiter”. 1530. Museo Kunsthistorisches, Viena. Dimensiones: 163 X 70 cm. Óleo sobre lienzo.

El último de los pintores a destacar en el tratamiento de estos relatos es Antonio Allegri conocido como Correggio por localidad de procedencia. Correggio sería el primero en pintar el rapto de Io por Júpiter en el cuadro del mismo nombre (figura 2). El cuadro, junto con “Leda y el Cisne”, “El rapto de Ganímedes” y “Danae” formaba parte de una serie titulada los “Amores de Júpiter” y fue encargada por el Duque de Mantua para obsequiar al emperador Carlos V en su estancia en dicha ciudad en 1532. Basado en el libro I de las Metamorfosis de Ovidio, Io, hija de Inaco, es raptada por Júpiter transformado en nube con el objeto de poseerla carnalmente. Correggio nos muestra una imagen difuminada de Júpiter atenazando a una gozosa Io, que no parece rehuir los encantos que le profesa el más poderoso de los dioses del Olimpo. La sensualidad inunda toda la escena; en ella se funden un Júpiter, con apariencia fantasmal, y una deleitosa Io que corresponde a su insaciable amante con la misma intensidad que éste le profesa.

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